
Con nuestro ritmo de vida es muy habitual parar para tomar un aperitivo o un snack entre horas: el pincho del mediodía, el picoteo de media tarde, la ración que tomamos al salir con los amigos… son momentos del día en los que debemos ser conscientes de lo que tomamos, sobre todo si nos hemos propuesto controlar nuestro peso.
Ya hemos hablado de que estar a dieta no implica sacrificar esos momentos, sino más bien adaptarlos a nuestras necesidades. El snack perfecto es aquel que contiene todos los nutrientes en una proporción equilibrada y así sentirnos saciadas al tomarlo. Eso sí, siempre en pequeña cantidad, ligera, pero suficiente para matar al gusanillo:








