El ejercicio físico proporciona bienestar en enfermos de cáncer

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Recientemente se ha publicado en la Biblioteca Cochrane una revisión de más de 50 estudios, abarcando más de 4000 sujetos afectados por diferentes tipos de cáncer a los que se sometió a programas de ejercicio de diverso tipo para valorar los efectos sobre la fatiga y el malestar. Los resultados de esta revisión afirman que el ejercicio físico ayuda a aliviar la fatiga y malestar en enfermos con cáncer.

En concreto fueron los casos de tumores sólidos (cáncer de mama y próstata) los que más notaron la mejora con ejercicio de tipo aeróbico. Ya sabíamos que el ejercicio físico ayuda, pero es bueno que aparezcan más indicios de cómo la actividad física mejora ciertos síntomas en los enfermos de cáncer, como la fatiga y malestar.

Hacer ejercicio proporciona bienestar a cualquier persona, solo hay que hacerlo de forma adaptada a las capacidades y necesidades. En el caso de las personas con cáncer, es muy importante elegir el ejercicio más apropiado y adecuarlo a las necesidades de la persona.

En general se recomienda actividad física de unos 30 minutos al día, que puede ser de forma discontínua, en períodos, por ejemplo, de 10 minutos. La intensidad puede ser simplemente como “sacar al perro a caminar a buen ritmo”, es decir, un ritmo ligero, pero no extenuante.

Si queréis más información sobre el tema, podéis acudir al artículo en el diario elmundo.es o bien directamente el texto original en la biblioteca Cochrane.

Comentario

En Vitónica hemos tratado el tema en otras ocasiones. Por ejemplo, para hablar de la utilidad del ejercicio físico en el cáncer de mama, donde un estudio indica que la práctica de ejercicio físico moderado en mujeres reduce la probabilidad de desarrollar cáncer de mama, incluso con 10 o menos horas de ejercicio a la semana.

También hemos hablado de cómo el ejercicio físico ayuda a mujeres mayores que han sufrido cáncer. En estos casos, el control de la dieta, peso y ejercicio ayuda a mantener la salud. Esto parece una obvio, pero necesitamos estudios científicos que avalen todas las intervenciones que hagamos, sobre todo con personsas con patologías de tal envergadura, que requieren ser muy meticulosos con las terapias aplicadas.

La actual revisión Cochrane que aquí estamos comentando señala que el ejercicio físico incrementa, en general, la calidad de vida de estos pacientes. Además de la mejora en capacidad física, también funciona como apoyo social y forma de mejorar las relaciones interpersonales.

Hay que tener muy en cuenta que en este tipo de casos lógicamente el aspecto estético queda en un segundo plano. El objetivo del ejercicio no es perder peso, ganar músculo, reafirmar… Va mucho más allá, buscando un efecto global de mejora de las capacidades físicas, disminución de fatiga y malestar provocado por el tratamiento farmacológico y fomentar las relaciones sociales, por lo que los programas se suelen realizar en grupo.

El cáncer es una enfermedad que afecta enormemente a nivel físico y mental, mermando las capacidades del individio. No obstante, creo que es positivo conocer no solo que no hay que tener “miedo” al ejercicio, sino que éste puede ser un aliado para mantener o mejorar el bienestar del individuo.

Es muy interesante conocer que el ejercicio físico es útil tanto en la prevención como en el tratamiento de ciertos tipos de cáncer. Eso sí, es fundamental contar con un programa adaptado, que varíe en función de las necesidades y situación de la persona. En este tipo de programas debe primar el efecto positivo del ejercicio, que debe ser agradable. La intensidad será aquella que la persona pueda admitir, siendo siempre conservadores en caso de duda.

Imagen | Mikecogh

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