Puntos a tener en cuenta para no lesionarnos cuando ayudemos en los entrenamientos

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Desde Vitónica hemos destacado en infinidad de ocasiones la importancia de entrenar con otra persona debido a la gran motivación que esto supone para ambos. Siempre destacamos los beneficios que obtendremos al entrenar. Nunca nos hemos hecho eco de lo que supone ayudar o puede suponer para el que ayuda, y es que si no se hace correctamente puede ser más peligroso que algunos ejercicios.

Es cierto que ayudar en la realización de muchos ejercicios ayudara a nuestro compañero a entrenar mucho mejor y con más confianza, pues sabe que alguien vela por el correcto desarrollo del ejercicio, pero nosotros debemos velar por nuestro bienestar, y por ello es necesario que tengamos en cuenta algunos puntos a la hora de ayudar, y es que podemos lesionarnos, pues al fin y al cabo estamos realizando un movimiento aguantando parte de un peso, y esto no puede ser algo en lo que no debamos reparar.

Normalmente donde solemos fallar a la hora de ayudar es en la colocación de nuestro cuerpo, y es que debemos evitar trasladar la tensión a la espalda, algo que es lo que solemos hacer cuando ayudamos a nuestro compañero con su carga. Un ejemplo muy claro lo tenemos cuando ayudamos en los diferentes ejercicios de pectoral, para realizar el press lo que solemos hacer al ayudar es agacharnos con las piernas estiradas y la espalda curvada sobre el ayudado. Esta postura es muy peligrosa, pues al ayudar a muestro compañero elevamos parte de la carga, un movimiento que concentra todo el empuje en la espalda, concretamente en la zona lumbar. Para eliminar tensiones debemos doblar las rodillas y subir y bajar con nuestro cuerpo a medida que lo hace nuestro compañero con el peso. Debemos realizar un ejercicio de seguimiento de la carga.

Doblar las rodillas y evitar la rigidez del cuerpo cuando ayudamos al compañero es esencial para distribuir la tensión a lo largo de toda la musculatura, y es que es un error total concentrar toda en una parte del cuerpo, pues esta zona puede verse seriamente afectada por la realización de una simple ayuda. Lo mismo sucede con los brazos, no podemos concentrar todo el empuje del peso en las muñecas, pues son una parte débil que se puede resentir con facilidad, para ello debemos utilizar todos los músculos del brazo para hacer más fuerza. Normalmente cuando ayudamos a elevar un peso de pie también tendemos a arquear la espalda. En estos casos lo que debemos hacer es doblar las rodillas, evitar la rigidez y realizar un movimiento de subida y bajada como si estuviésemos haciendo sentadillas, de modo que todo el peso lo cargamos con las piernas y lis brazos.

Es importante que tengamos esto en cuenta para evitar disgustos al ayudar a un compañero a entrenar, ya que son muchos los riesgos que podemos correr si no trabajamos de firma correcta.

Imagen | Okie dokie Renata

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