En las entradas anteriores esta miniserie sobre si sabemos lo que son las agujetas os acercábamos un poquito más a lo que eran, como se denominaban y porqué o cuando se producían. Además os explicábamos que los deportistas expertos no están libre de tenerlas sino todo lo contrario.
Para este tercer post sobre lo que sabemos de las agujetas hemos dejado unos aspectos también muy interesantes, desde unas cuantas generalidades de las agujetas, así como una serie de puntos que podemos tener en cuenta para recuperarse mejor de las mismas y un tratamiento para que podamos aliviar el dolor que producen.
Dejamos un post final para que realmente sepáis lo que son las agujetas con una rutina demoledora, la idea ha sido de uno de vosotros, en concreto de Alejandro Huertos que en este comentario sin querer me facilitó una pista de lo que algunos de vosotros seguramente deseáis con ganas, tener agujetas.
El dolor de las agujetas afecta principalmente en las uniones musculares y los tendones cerca de las articulaciones ya que en esas zonas las fibras musculares siempre son más débiles, además de que son zonas donde residen gran cantidad de receptores del dolor.
La agujetas tienen un período de duración que va entre los 2 días hasta los 5 días (en algunos casos extremos duran hasta una semana aunque son casos excepcionales), donde el epicentro del dolor se centra en el segundo día después de la realización del ejercicio que las ha provocado.
Parece que con ese dolor se pierde el nivel adquirido pero no por tener agujetas se va a perder la fuerza que se posee en los músculos, aunque estos se relajen en exceso debido al dolor, pero esa debilidad muscular que se siente es debido a la inflamación de las fibras que al daño micro muscular producido.
Antes de nada tenemos que tratar la idea extendida de que tomando agua con bicarbonato sódico o azúcar sirve para combatir las agujetas, pero esto es falso, ni las prevendrá ni las eliminará una vez que han aparecido, y es una creencia de la teoría referente al ácido láctico ya descartada.
Lo ideal para reducir el dolor de las agujetas es recurrir a terapias físicas como pueden ser masajes, estiramientos o ejercicios específicos, crioterapia, ultrasonidos o electroestimulación, aunque todo depende de la intensidad del dolor de las agujetas y del momento de la terapia.
Además existen tratamientos farmacológicos de productos sin esteroides y antiinflamatorios que van perfectos para remitir el dolor de las agujetas, por ejemplo el ibuprofeno, pero por el contrario se ha realizado estudios con el ácido acetilsalicílico (aspirina) que no las rebaja, en contra de lo que se cree popularmente.
Imagen | David Díaz Gil