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Salud en el trabajo, ¿qué alimentos me llevo a trabajar?

Salud en el trabajo, ¿qué alimentos me llevo a trabajar?
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Con la edad, y los kilos de más, cada vez voy siendo más consciente de lo importante que resulta llevar una alimentación sana y equilibrada. El problema es que cuando tenemos que comer en el trabajo, no siempre resulta tan evidente.

Aunque casi todos los días me hago el firme propósito de cuidarme, en ocasiones no resulta fácil. No se a vosotras, pero a mi el ritmo frenético del día a día, el tener que dar el desayuno a los niños, dejarlos en el colegio, y llegar puntual al trabajo a veces, no me deja tiempo para prepararme un buen almuerzo - salvo que me levante una hora antes, o que lo deje preparado la noche anterior, que no siempre es lo ideal, pues algunos alimentos pierden todas sus vitaminas o adquieren un aspecto que no resulta para nada apetecible.

Sin embargo, si no quiero acabar optando por los habituales y grasientos menús del día que sirven los bares de la zona, no me queda más remedio que ponerme las pilas, por lo que he llegado a convertirme en toda una experta en el arte del food à porter, también conocido como “comer de tupper”.

El arte del "Food à porter"

Lo primero y principal es encontrar los envases o recipientes adecuados para poder transportar la comida de casa al trabajo. Los famosos y prácticos tuppers tienen dos ventajas estupendas: cierran herméticamente y también se pueden introducir en el microondas para calentar los alimentos. Para que no nos excedamos en las raciones, lo ideal es comprar uno rectangular para las ensaladas y otro redondo, no muy grande, para las cremas o sopas o gazpacho. Hay unos rectangulares que están compartimentados, para poder llevar las proteínas (carne, pescado) separadas de las ensaladas o verduras.

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Desde hace un par de años, confieso haberme vuelto fan total de un práctico estuche de silicona, ideal para la cocción al vapor, y para transportar, pues no pesa nada. Su manejo es comodísimo y súper sencillo. Basta con abrir sus dos solapas, como si se tratase de una carpeta, e introducir en su interior los ingredientes, para luego meterlo en el microondas.

Es algo parecido a la cocción en papillote, con papel de aluminio, que solían hacer nuestras madres y abuelas sólo que con un toque más moderno y pop, pues el estuche en cuestión es de un alegre color naranja flúo.

Antes de salir de casa meto una o dos rodajas de pescado congelado (o una pechuga de pollo, o un filete de carne picada), una cebolla o un puerro en rodajas, brócoli, unos trocitos de coliflor (lo que tenga en casa), lo salpimento todo y lo espolvoreo también con una mezcla de ajo y perejil y, para que no se abra, lo rodeo con una goma.

Cuando dan las 14,00 h, y todo el mundo sale de la oficina para comer, yo voy a la cocinita que nos ha instalado la empresa, pongo un poquito de agua en el molde de silicona, y lo meto en el microondas durante cuatro minutos. El pescado queda genial, ¡sobre todo si es salmón!

También se pueden preparar deliciosos postres como compotas de manzana o pera añadiéndoles además del agua un poco de azúcar y de canela. ¡Buenísimo y súper sano!

Con esta técnica reducimos al mínimo la pérdida de vitaminas y minerales contenidas en los alimentos, que al ser cocinados en su propio jugo no pierden textura, sabor ni aroma. ¡Un auténtico invento! Y súper sano porque salvo que se quieran añadir unas gotas, no es necesario cocinar con aceite.

Cuando termino de comer, lo paso por debajo del grifo, y al llegar a casa lo meto en el lavaplatos, para lavarlo con el resto de platos y utensilios acumulados durante todo el día. Al día siguiente, lo saco del lavavajillas y, ¡vuelta a empezar!

Plan B, para cuando no pueda preparar ni llevarme la comida de casa

Si algún día por falta de previsión o de imaginación, no puedo o no me acuerdo de coger mis tuppers o mi estuchito de silicona, para no acabar comprando el sempiterno sandwich de máquina y la bolsa de patatas fritas, me he informado de las distintas opciones que nos ofrece la vida urbanita a la hora de diversificar nuestro menú.

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Entre mis preferidas está una empresa de comidas preparadas, elaboradas con bajas calorías, pensadas para mejorar nuestra calidad de vida, al asegurarnos una comida sana, natural, rica y, lo más importante de todo, atractiva a la vista.

Las recetas, así como los procesos de elaboración y cocción son estrictamente controlados por expertos nutricionistas para que los platos que nos proponen estén libres de harinas, azúcares y conservantes, convirtiéndolos así en platos compatibles con los planes dietéticos más exigentes.

Cada porción viene servida en una bandejita individual, para que no tengamos que plantearnos cuál es la medida justa. De esta manera, este servicio se convierte en la perfecta herramienta para no excederse.

Su formato y envase resultan ideales para poderlas transportar y calentar en cualquier microondas. De esta forma, por mucho que se nos complique el día, nuestra dieta podrá acompañarnos.

La carta incluye platos que van rotando por temporadas, como los crêpes de pollo y queso, o el canelón de acelga relleno de pavo y queso. También existen postres dulces y meriendas, como el cheesecake de naranja, la mousse de dulce de leche o el tiramisú, entre otros.

Los pedidos se realizan on-line, por mail o también se pueden hacer por teléfono. Los pedidos se reciben 24 horas más tarde en el domicilio que hayamos indicado (envían a cualquier punto de la península y también a Baleares), gracias a la colaboración con la empresa SEUR Frío.

¿Alguna vez os habéis preguntado eso de si somos lo que comemos? Quizá no tanto, pero de lo que no hay duda es de que lo que comemos influye en lo que nos convertimos. ¿No os parece?

En el Espacio Cuídate Mucho:

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