Crioterapia, el frío que cura

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Las novedades en el campo de la medicina deportiva son cada vez más sorprendentes. En la actualidad tenemos un remedio para cada dolencia y una terapia para cada problema. Una de estas técnicas es la crioterapia que consiste en el tratamiento de determinadas dolencias mediante la utilización de frío.

Este tipo de técnicas se utiliza para acabar normalmente con dolencias de la piel o lesiones leves, y se hace mediante congelación. Es una técnica incómoda pero casi nunca dolorosa, pues simplemente sentimos un frío que acaba por dormir la parte del cuerpo a tratar y su efectividad es muy elevada, ya que es una de las técnicas más utilizadas en el mundo del deporte.

En la medicina deportiva el uso de bolsas de hielo siempre ha sido algo habitual para acabar con las molestias derivadas de una lesión. Esta práctica siempre se ha hecho inmediatamente después de producirse la lesión, y es que lo que busca es una vasoconstricción de los vasos sanguíneos con el fin de evitar el sangrado y las pequeñas hemorragias. Cuanto antes deje de sangrar una herida, más rápido se activan los mecanismos de cicatrización y más rápida será la curación.

En el deporte siempre se ha buscado conseguir esto, y para ello se ha recurrido a numerosas técnicas, desde la utilización de bolsas de hielo a baños en agua fría, que se siguen usando porque son muy beneficiosos para las microrroturas musculares. Hoy en día la ciencia ha evolucionado en este sentido y han aparecido numerosos productos que a base de nitrógeno, consiguen una serie de efectos muy beneficiosos en la curación de lesiones.

El principal componente de estos productos es el nitrógeno que por sus propiedades congelantes lo convierten en el remedio ideal, y la solución perfecta a los antiguos tratamientos de frío utilizados para mitigar las consecuencias de una lesión o un traumatismo. Sus efectos son sorprendentes, pues consigue un máximo poder de congelación de la zona tratada (hasta 10 veces más que una bolsa de hielo).

Este tipo de productos de crionización a base de nitrógeno hasta ahora se han utilizado solamente de forma profesional, pero hoy en día podemos encontrar variantes de ellos en farmacias. Con su aplicación conseguiremos una rápida curación, pues en la zona en la que lo apliquemos nuestra sangre se ralentizará a causa del frío, y evitaremos los hematomas y las hemorragias, agilizando así la curación.

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