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Sudor normal o excesivo: cómo detectar y prevenir la hiperhidrosis

Sudor normal o excesivo: cómo detectar y prevenir la hiperhidrosis
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Algunas situaciones pueden hacernos sudar más de la cuenta, un momento de pánico antes de un exámen, calor extremo, un esfuerzo físico importante… Pero no hay que confundir esa sudoración puntual con la hiperhidrosis ¿Sabes cómo distinguirla?

Factores clave para detectar la hiperhidrosis

Esta sudoración excesiva es imprevisible y puede ocurrir en momentos en los que no es habitual sudar, aunque el ambiente sea fresco y no nos estemos moviendo.

Además el sudor es localizado y aparece de forma abundante en algunas zonas concretas que siempre se repiten. Las palmas de las manos, axilas, pies y rostro son las más habituales.

La hiperhidrosis también se caracteriza por afectar la vida social de la persona que la padece, haciéndonos evitar situaciones para no sentirnos incómodos, creando estrés y disminuyendo nuestra calidad de vida.

Las causas son desconocidas, ya que si está relacionado con alguna medicación o enfermedad se trata de una hiperhidrosis secundaria, pero por otra parte hay muchos indicios de que su origen es genético y se caracteriza por aparecer en la niñez y empezar a agravarse en la adolescencia.

El médico puede realizarnos algunas pruebas diagnósticas para confirmar el exceso de sudor, mediante la técnica de yodo y almidón que colorea las zonas afectadas, papel especial impregnado en el que se valora la cantidad por peso o a través de la medición de cambios en la resistencia eléctrica.

También podemos consultar directamente con nuestro experto, el Dr. Ramon Grimalt, para resolver cualquier tipo de duda.

Brazos en alto

Métodos de prevención y tratamiento

Aunque disminuye progresivamente conforme nos vamos haciendo mayores, la hiperhidrosis es crónica, pero podemos prevenir sus efectos con diversos tratamientos, dependiendo de cada caso.

Lo primero que nos puede ayudar es el uso de un antitranspirante fuerte para las axilas que aplicado antes de dormir tapa las glándulas sudoríparas, controlando y reduciendo la sudoración. Los desodorantes no tienen este efecto, pero sirven para prevenir el olor mediante perfume y disminuyendo los niveles de bacterias que lo provocan.

Para otras zonas nuestro médico puede también recomendarnos la Iontoforesis, un tratamiento consistente en cerrar temporalmente las glándulas sudoríparas utilizando corrientes eléctricas o bien medicación específica, sobre todo en los casos en que la sudoración esté asociada a momentos de estrés.

Si el resto de tratamientos fallan, para las axilas el Botox inyectado en pequeñas dosis bloquea los nervios que estimulan el sudor de forma temporal y también se puede recurrir a la simpatectomía, una intervención quirúrgica especialmente útil para evitar el sudor en las palmas de las manos y la cara, que consiste en cortar algunos ganglios del sistema simpático, responsable de dar la orden de que nuestro cuerpo se ponga a sudar.

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Imágenes | Tulane Public Relations | Glamasónico

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