Algunos consejos para elegir a nuestro compañero ideal de entrenamiento

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En infinidad de ocasiones hemos destacado la importancia que tiene hacernos con la ayuda de un compañero de entrenamiento. Muchas ya somos los que hemos seguido este consejo y nos hemos buscado pareja para entrenar, pero seguimos sin notar los resultados, y es que es necesario que tengamos en cuenta una serie de consejos y pautas a la hora de elegir a la persona adecuada, ya que no sirve cualquiera para ayudarnos por varios motivos:

Ante todo es importante que tengamos en cuenta la necesidad de que ambos sigamos un fin común. De nada sirve por ejemplo que uno de nosotros quiera ganar masa muscular y el otro definición, ya que chocaremos, pues ni los tiempos, ni las cargas, ni el tipo de ejercicios serán los mismos. Es importante que tanto nosotros como nuestro compañero busquemos lo mismo a la hora de trabajar nuestro cuerpo en el gimnasio. Este punto es el más importante de todos y no debemos pasarlo nunca por alto, pues de lo contrario no lograremos lo que andamos buscando y es mejor que cada uno se ejercite por su lado.

Estar equilibrados en cuanto a fuerza y experiencia es otra variable que debemos tener en cuenta a la hora de decantarnos por un compañero u otro, y es que no sirve de nada unirnos a alguien que lleva más tiempo entrenando y controla más todos los ejercicios y rutinas. La musculatura y el desarrollo no se contagian, pero sí puede ser perjudicial, ya que la otra persona más experta da por hecho que sabemos tanto como él y estamos a su altura y nos tentará a aumentar las cargas y realizar un entrenamiento que en muchos casos puede ser más perjudicial que otra cosa. En el desarrollo muscular debemos subir escalones y niveles poco a poco, y esto no podemos saltárnoslo.

Siempre es importante que tanto nosotros como nuestro compañero estemos abiertos a probar nuevas rutinas y aprender ejercicios diferentes. Un freno a la hora de evolucionar en los entrenamientos suele ser el miedo a variar la rutina y seguir siempre haciendo la misma. Esto nos lleva a realizar un trabajo pobre de los músculos, ya que se acaban acostumbrando a un tipo de actividad sin que podamos incidir de otra forma en ellos. Para evitarlo debemos variar cada cierto tiempo, y por ello ninguno de los dos debe frenar este desarrollo con miedos. Eso sí, esos cambios deben ser acordes con nuestro nivel de entrenamiento y de fuerza para así poder evolucionar de manera constante y controlada.

Imagen | istolethetv

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