Dos ejercicios abdominales para hacer en pareja

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En infinidad de ocasiones hemos comentado la importancia que para muchos tiene acudir a entrenar con un compañero que nos ayude a la hora de ejecutar las rutinas. Además de una ayuda representa en muchos casos un apoyo moral. Por ello en esta ocasión queremos centrarnos en la importancia que tiene el compañero de entrenamiento, pues vamos a proponer dos ejercicios abdominales que haremos con la ayuda de un compañero.

Por norma general con el abdomen no solemos innovar a causa de que siempre llevamos a cabo las mismas rutinas que acaban por aburrirnos dejando de hacerlas. En esta ocasión queremos mostrar dos ejercicios sencillos que vamos a realizar con la ayuda de un compañero. Esta ayuda no solo nos servirá para llevan a buen puerto la actividad, sino que además nos servirá de ayuda a la hora de lograr más intensidad y trabajo que es lo que buscaremos con esta práctica.

Elevaciones de piernas sobre la espalda del compañero

Para la realización de ambos ejercicios simplemente necesitaremos la ayuda de la otra persona y su propio cuerpo. El primer ejercicio lo vamos a realizar de pie. La manera de colocarnos será de espaldas el uno al otro, de modo que quedemos mirando hacia lados diferentes. Los brazos debemos entrelazarlos por los codos, quedando agarrado el uno al otro. Este ejercicio nos va a servir para trabajar la parte inferior del abdomen.

Pariendo de la postura descrita anteriormente lo que haremos será que uno de los dos se incline hacia delante, de modo que el otro se quede inclinado hacia arriba y con los pies en alto. El que está debajo aguantará al otro que realizará elevaciones de las piernas concentrando todo el empuje en la parte inferior del abdomen. La manera de realizar las elevaciones será imaginando una línea a la altura de las caderas y no sobrepasándola con las rodillas, es decir, realizando movimientos concentrados con las piernas juntas. Cuando terminemos de hacer esta rutina nosotros con colocaremos al revés para que el otro pueda llevar a cabo el mismo ejercicio.

Patadas y rebotes

El segundo que vamos a recomendar incidirá más en toda la pared abdominal, ya que lo que conseguiremos con él será mantener contraída toda esta zona del tronco. Para conseguirlo lo que vamos a hacer es tumbarnos de espaldas al suelo y boca arriba. Comenzaremos con todo el cuerpo recto y los brazos colocados a cada lado del cuerpo de manera relajada, ya que no deben intervenir en ningún momento.

Partiendo de esta postura lo que hará nuestro compañero será colocarse de pie con las puntas de los pies debajo de nuestra cabeza. Nosotros nos agarraremos con las manos a sus tobillos mientras que elevamos las piernas en alto. En esta postura los que haremos será intentar darle una patada por medio de la fuerza del abdomen. El compañero lo que hará será frenar esta patada e impulsar nuestras piernas hacia abajo, mientras que nosotros evitaremos frenando con el abdomen que las piernas caigan y volviendo a subirlas mediante la fuerza de este para volver a realizar de nuevo la operación antes descrita.

Ambos ejercicios los debemos realizar los dos, de modo que ambos trabajemos el abdomen. Eso sí, es importante que cada uno ejecute las repeticiones que pueda, aunque el objetivo es llevar a cabo cuatro series de entre quince a veinte repeticiones cada una. Aunque ante todo debe primar la ejecución, que debe ser perfecta, antes que el número de repeticiones. Una cosa a tener en cuenta es que en todo momento debemos concentrar la tensión en el abdomen para que sea éste el que trabaje.

Imagen | Giselle Mueses

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