Consejos para proteger la cara y las manos cuando esquiamos

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Uno de los deportes estrella del invierno es el esquí. Estamos ahora mismo en el mejor momento para practicar esta actividad, y por ello los amantes de este deporte se deciden a lanzarse a las diferentes pistas que encontramos repartidas por España. Es cierto que el esquí es un deporte que se desarrolla en condiciones extremas, motivo por el que debemos seguir una serie de recomendaciones para cuidar nuestra salud y practicar esta actividad de la mejor manera posible.

Como todos sabemos el esquí es una actividad que se desarrolla en la nieve. La nieve es un entorno que nos ofrecerá una serie de condiciones adversas que no debemos pasar por alto. Es cierto que mientras estamos esquiando nuestro cuerpo permanecerá activo y en movimiento, manteniendo una cierta temperatura, y haciendo que notemos mucho menos el frío que hay en el entorno. A pesar de todo es necesario que echemos mano del equipamiento adecuado, y sobretodo que protejamos las partes que se ven más afectadas y expuestas al frío como la cara y las manos, pues ambas apenas intervienen en la actividad.

Protección de la cara

La cara es una de las partes más delicadas de nuestro cuerpo en lo que a piel se refiere, y sobre todo porque es una zona visible que siempre sometemos a los rigores de las temperaturas. A esto hay que sumar que nunca interviene en ninguna actividad activamente, por lo que su temperatura desciende enormemente en condiciones como las que nos ofrece el esquí. Por ello es importante protegerla con el equipamiento adecuado.

El aire frío y la exposición al sol son dos de los principales enemigos de la cara cuando salimos a esquiar. La nieve es un medio en el que el aire se enfría y el efecto de este frío hace que la piel se reseque y pueda quemarse. Junto a esto el reflejo del sol en la nieve hace que la piel esté más expuesta a los efectos de los rayos solares, por lo que el riesgo de padecer quemaduras solares es mayor. Por ello es necesario cuidarse.

En primer lugar lo que haremos será utilizar unas gafas protectoras provistas de filtros solares que evitarán que los rayos ultravioletas afecten a nuestros ojos y a la piel que rodea los ojos y que es una de las más delicadas de la cara. Además, las gafas evitarán el efecto que el frío puede tener en esta parte del cuerpo. En el mercado podemos encontrar diferentes modelos de gafas, nosotros recomendamos las que tapan más cantidad de piel.

Junto a los ojos es necesario que protejamos el resto de la piel de la cara. Para ello utilizaremos cremas con un factor solar elevado. Es recomendable que usemos una pantalla total que no solo nos aislará del efecto de las radiaciones solares reflejadas en la nieve, sino que además protegerá nuestra piel del efecto del aire y del frío. La protección es esencial para mantener la piel hidratad y en perfecto estado, por ello es necesario que a lo largo de la jornada la repongamos en varias ocasiones para estar siempre protegidos.

Protección de las manos

En cuanto a las manos lo que haremos será protegerlas con guantes térmicos que nos faciliten la movilidad a la hora de utilizar las manos para mover los palos. Actualmente existen modelos realizados con materiales que se adaptan a la perfección a nuestras manos y nos protegen totalmente del frío. A pesar de todo podemos utilizar para mejorar el aislamiento unos guantes internos de tela fina para potenciar el calor en las manos y evitar que las condiciones adversas del exterior nos pasen factura.

Imagen | Pelaganso

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