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Deshidratación y rendimiento físico: cómo detectarlo (II)
Prevención

Deshidratación y rendimiento físico: cómo detectarlo (II)

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En nuestra anterior entrada sobre la deshidratación y su relación directa con nuestro rendimiento físico, os contamos su importancia y las pautas de hidratación generales a seguir durante la práctica de ejercicio físico.

Hoy seguimos con este interesante tema y os ayudamos a saber detectar su sufrimos un problema de deshidratación, conociendo sus síntomas generales e identificando las señales que nuestro cuerpo nos manda.

Son muchas las funciones que cumple el agua en nuestro cuerpo mientras practicamos deporte, desde estabilizar nuestro volumen sanguíneo hasta mantener adecuada nuestra temperatura corporal. Pero, ¿cómo podemos detectar que estamos ante una deshidratación?

Existen signos y síntomas generales que nos pueden hacer pensar que estamos ante este problema, aunque también hay que aclarar que dependiendo del grado de deshidratación que tengamos, de lo que hablaremos más adelante, estos síntomas y sus consecuencia pueden variar notablemente.

Cómo detectarlo...

La forma más común de deshidratación en el deporte es la pérdida hídrica sin la pérdida proporcional de cloruro sódico provocando una deshidratación por el descenso de sales, de ahí que sea aconsejable la toma de bebidas enriquecidas con sodio como os comentamos en nuestra entrada anterior.

En rasgos generales cuanto mayor sea esa pérdida hídrica, mayor va a ser el aumento de la tensión fisiolítica y la presión sanguínea. Una pérdida del 3% del peso corporal va afectar directamente a la capacidad de realización del ejercicio y entre un 10-20% de nuestro rendimiento físico.

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Las reducciones que están por encima del 8% de nuestro peso corporal pueden causar problemas y consecuencias severas, de las que ya hablaremos en la siguiente entrada donde comentaremos los grados de deshidratación.

Síntomas

  • Frecuencia cardíaca elevada: como hemos hablado anteriormente, el agua es el encargado de mantener nuestra regulación sanguínea y temperatura corporal. Si nuestro organismo no tiene este óptimo equilibrio en el momento de realizar el ejercicio físico, nuestro cuerpo notará una mayor intensidad (aunque estemos realizando el mismo entrenamiento de siempre) y esto se traducirá en un aumento de nuestro pulso.
    Si tienes dudas sobre este tema o piensas que puede ser uno de tus síntomas de deshidratación, ayúdate de un monitor de frecuencia cardíaca para comprobar si tu pulso está por encima de lo habitual.
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  • Cansancio o fatiga: uno de los síntomas más comunes de deshidratación. Una falta de agua en tu organismo se traduce en una falta en tu nivel de energía, lo que implica una mala oxigenación de tus músculos e incluso la aparición de calambres durante el ejercicio o dolores de cabeza.
    Acostúmbrate a seguir las pautas generales de hidratación durante el ejercicio aunque sigas la intensidad de siempre. Hidratarse antes del entrenamiento, durante el mismo y al acabar la actividad, sobre todo si es intensa, es fundamental para un buen balance hídrico.

  • Mareos, náuseas y vómitos: si sufres algunos de los síntomas de los que hemos hablado y además aparecen problemas como mareos, náuseas, vómitos o diarreas es muy posible que estés deshidratado de una manera mucho más severa.
    Si esto ocurre es importante que ceses con tu entrenamiento de inmediato porque llegado a este punto puedes sufrir consecuencias mucho mayores que afecten a tu salud.

Como veis, es importante reconocer a tiempo una deshidratación durante la práctica de nuestro entrenamiento para no llegar a males peores...En una próxima y última entrada sobre la deshidratación os contaremos sus grados y consecuencias

Imágenes | iStockPhotos

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