
El verano es sinónimo de calor y a la vez de desequilibrios de temperatura. El aire acondicionado es algo que nos acompaña durante estos meses en espacios públicos, trabajo, casa, transporte… Este hecho hace que nuestro cuerpo experimente constantes cambios de temperatura que pueden pasarnos factura. Por este motivo vamos a dar algunas recomendaciones para hacer que el aire acondicionado no sea un problema para la salud.
En primer lugar debemos tener en cuenta que los cambios bruscos de temperatura pueden hacer que nos enfermemos. Por ello es importante que estemos preparados y tengamos siempre a mano una chaqueta o un pañuelo con el que taparnos para evitar enfriarnos. Esta medida es la más recomendable cuando no podemos variar la temperatura ni cambiarla. Si tenemos la posibilidad de hacerlo lo aconsejable es activar el aire acondicionado cuando realmente haga falta, es decir, en los momentos en los que el calor más aprieta.




