
Así como manifestamos cansancio, apatía, somnolencia e irritabilidad al inicio de la primavera, en otoño comienza el descenso de la temperatura, la lluvia y los cambios climáticos que reducen las horas de luz solar, presentándonos un día más gris que puede causar astenia otoñal.
Si bien es menos común que su versión primaveral, muchas son las personas que pueden padecer este trastorno que generalmente es leve y dura unos pocos días o semanas. Aunque debemos prestarle atención, pues un estilo de vida que acentúe los achaques puede perjudicar gravemente la salud.



