Fiestas es sinónimo de estar comiendo a todas horas, de sobrecargar al estómago y el aparato digestivo. En estas fechas nuestros menús se transforman en volcanes calóricos y las grasas y alcohol abundan por todos sitios.
El exceso de comida puede desembocar en atracones o indigestiones, molestos trastornos digestivos debidos a la gran cantidad de comida que ingerimos, que enlentecen la digestión y aumentan las secreciones gástricas.
Los protagonistas de estos atracones suelen ser: alimentos ricos en grasas (mantecados, carnes grasas), en azúcares (dulces, alcohol) y en ácido úrico (marisco), que provocan un sobreesfuerzo del aparato digestivo con ciertas consecuencias incómodas: acidez, flatulencias, abdomen hinchado, pesadez de estómago…



