
El baño (en bañera, quiero decir) queda cada vez más relegado a una función de relajación, perdiendo puntos en eficacia, comodidad y sensibilidad medioambiental ante la ducha.
Esto no quiere decir que vaya a desaparecer como elemento mobiliario de los pisos actuales ya que las oportunidades que ofrece para distraernos del estrés cotidiano nos siguen convenciendo. Os sugerimos algunas ideas para que el baño se convierta en una vía de escape en un día agotador.




