
Normalmente nos preocupamos de los calambres solo en verano, que es cuando hay riesgo de deshidratación y pérdida de electrolitos. Pero también se producen calambres en invierno y si lo pensamos es lógico ya que el frío hace que haya cierta restricción sanguínea a causa de la vasoconstricción y también hay una falsa percepción de no necesitar hidratarnos, por lo que hay pérdida de electrolitos.
El calambre suele producirse por una causa multifactorial y las dos que hemos descrito anteriormente son suficientes para provocar el calambre. Mucha gente no se explica como en invierno con el frío sale a correr y sobre todo al final de los entrenos o las carreras tienen problemas con los calambres. Si unimos la falta de calentamiento a la falta abrigo e hidratación tendremos las razones que explican los calambres invernales.





