Llegado el verano y con el sol cada vez más fuerte, se deben extremar los cuidados ante las altas temperaturas con la finalidad de prevenir patologías y que nuestro entrenamiento se pueda realizar normalmente.
El agotamiento o colapso por calor es considerado una enfermedad moderadamente grave que se produce como consecuencia de la pérdida excesiva de líquidos o sodio por calor.
El síndrome se caracteriza por mareos o desmayos, sudoración abundante, piel pálida, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, diarrea, calambres estomacales o intestinales, debilidad, visión borrosa y calambres musculares repetidos.
El agotamiento puede anteceder a un golpe de calor, el cual se considera de mayor gravedad ya que puede resultar fatal. Por ello, es imperante actuar de inmediato ante la presencia de síntomas que indiquen un agotamiento por calor.



En muchas ocasiones os insistimos desde Vitónica en una correcta hidratación y tomar todas las precauciones posibles al respecto, por los problemas que nos puedan llegar a dar, por ejemplo, los conocidos como “golpes de calor”.
Ahora con el verano y las altas temperaturas es frecuente que ante exposiciones prolongadas al sol suframos algún que otro trastorno en nuestro organismo. Además de la deshidratación, tema que ha tratado Santi estos días, el golpe de calor puede sobrevenirnos en una jornada de entrenamiento al aire libre, de modo que debemos de saber cómo evitarlo y cómo actuar ante él.
Desde pequeños cuando alguien se hacía una esguince o se daba un golpe hemos oido: ¡ponle frío, ponle calor! En este post vamos a intentar diferenciar en qué situaciones se aplicará cada cual.

