La castaña es típica del otoño-invierno, de hecho el olor de la castaña asada se asocia con el frío, es uno de los frutos secos con menos aporte de calorías y mayor cantidad de hidratos de carbono. Antes del siglo XVI se consumía asada, seca o en harina, es por esa época que empieza a consumirse la patata y el maíz, pierde un poco su protagonismo para pasar a ser consumida asada, cocida o dando un toque especial a nuestros platos.
Para cocinarlas debemos quitar la piel de fuera hirviéndolas al menos media hora. Se pueden incorporar a guisos, asados o estofados o comerlas en puré o cremas para untar en pan, hirviendo las castañas y aplastando hasta tener una pasta uniforme a la que puedes añadir leche o azúcar. Con las castañas se elabora el postre francés “ marron glacé” que se hace con clara de huevo y castañas que se pelan, confitan y glasean. También se puede incorporar a las distintas compotas de frutas dandoles un toque muy especial.





