
En infinidad de ocasiones hemos hablado de los chicles y de sus beneficios a varios niveles. En esta ocasión queremos detenernos en los efectos que el chicle tiene en nuestra mandíbula, y es que el acto de masticarlo no solo es eso, sino que lleva muchas más cosas aparejadas detrás. Por ello en esta ocasión vamos a ver como un simple acto que para muchos es algo rutinario, para la mandíbula no lo es tanto.
Al masticar chicle lo que hacemos es desencadenar un proceso por el cual los músculos que conforman la mandíbula se activan para poner en movimiento los huesos de ésta y así poder realizar el movimiento de masticar, que es necesario para poder amasar el chicle a nuestro antojo. Este acto, que parece tan cotidiano y rutinario y que a tanta gente le parece de lo más normal, deja de serlo cuando se convierte en una rutina, ya que los problemas que puede depararnos a nivel mandibular son muy elevados.






Acechados por la obesidad y presionados por una sociedad que enaltece el cuerpo esbelto y delgado, cada vez son más los consumidores en busca de “productos milagrosos” que colaboren con la pérdida de peso.
Si tienes problemas de digestión o si esta tarde tienes una competición y quieres tener una comida ligera aqui te traemos una lista con 7 alimentos que debes evitar si no quieres tener una digestión pesada:

