
Ante el descontrol y la falta de alimentos saludables que se venden en los colegios el Ministerio de Sanidad a decidido tomar cartas en el asunto. El exceso de bollería, los alimentos muy calóricos y los dulces son el habitual de los colegios e institutos. Grasas, azúcares y sal forman parte de la dieta en la escuela. Salvan la situación los bocadillos y algún caso aislado en donde se puede obtener algo de fruta o zumos.
Aqui el problema, como suele ocurrir en educación, es doble: problema de los padres porque dan dinero a los hijos para que se compren lo que quieran en la hora del recreo y problema de los centros, donde no se controla el tipo de alimentos que se vende en las cantinas o en las máquinas expendedoras.




