
En primavera se despiertan las plantas y la naturaleza revive después de un invierno duro. Las flores se abren y dan paso a innumerables colores que tiñen todo el campo que nos rodea. Una de las más vistosas por su color rojo intenso es la amapola, una flor por muchos querida y por otros considerada como una mala hierba. Sea como sea, es un tipo de planta que nos aporta un sinfín de beneficios que no podemos pasar por alto en ningún momento.
Sobre todo, y por lo que más se conoce a la amapola es por sus cualidades medicinales. Sobre todo, la parte más utilizada de la amapola son sus semillas, aunque la planta en sí misma tiene un alto poder medicinal. Destacable es su poder curativo y calmante de las afecciones propias del aparato respiratorio. Esta función se debe a su alto contenido en mucílagos que nos ayudan a calmar las mucosas respiratorias. Junto a esto el alcaloide roedina ayuda a combatir los espasmos que muchas afecciones pulmonares causan.






