
El entrenamiento con peso es una buena manera de trabajar los músculos de nuestro cuerpo, pero además de ayudarnos a tonificar y ser una herramienta adecuada para hacer crecer las diferentes partes de nuestro cuerpo, el peso que utilizamos puede ser un enemigo de nuestras manos. Las durezas son algo que aparece directamente ligado al ejercicio y a la realización de diferentes actividades con peso. Por ello queremos dar algunos consejos para evitar que aparezcan.
La aparición de las durezas y callosidades en las manos es un mecanismo que nuestro organismo tiene para proteger la piel de un roce o una fricción constante en determinada zona del cuerpo. Concretamente en este caso aparecen en las almohadillas de las manos o en las de los dedos, ya que es la parte de las manos que agarra las mancuernas y los diferentes agarres a la hora de llevar a cabo los diferentes ejercicios.


El frío, el viento y la calefacción resecan y dañan la epidermis. De hecho es un circulo vicioso: la calefacción elimina la poca humedad que hay en esta época del año y nos seca la piel. Y ésta, con el contacto con el frío exterior puede quedarse escamada y quebradiza.

