
Los entrenamientos, sean al nivel que sean, provocan un estrés en el organismo del que solo se puede recuperar mediante un buen descanso. Hay pequeños trucos que pueden hacernos mejorar la recuperación, pequeños hábitos que nos ayudarán a descansar mejor y a que nuestros músculos se aprovechen de los nutrientes correctos para recuperar y reforzar su estructura y así estar listos para un nuevo entrenamiento al día siguiente.
El primer punto y casi el más importante es atender a la calidad de tu colchón. Si usamos un colchón viejo y poco ergonómico, además de fastidiarnos la espalda, seremos más propensos a despertarnos a media noche interrumpiendo las fases del sueño y el descanso. Un buen colchón es el primer escalón de la pirámide del descanso.











