Una vez más, una investigación adjudica efectos negativos al hábito de fumar. Esta vez, científicos de la Universidad de Navarra observaron un mayor riesgo de depresión entre las personas fumadoras.
Siempre se ha vinculado al mal estado de ánimo, la ansiedad o el nerviosismo con el tabaco. Sin embargo, se decía que estar mal anímicamente estimulaba los deseos de prender un cigarrillo.
Pero ahora, la relación parece invertirse y se sabe por éste estudio, que de 8556 participantes seguidos durante casi 6 años, 190 de ellos que inicialmente no padecían depresión fueron diagnosticados de la enfermedad por su médico al finalizar la evaluación.
Además, los resultados señalan que aquellos individuos que abandonan el hábito de fumar tienen menos probabilidades de desarrollar depresión en la próxima década de su vida.
Los investigadores explicaron que a medida que se incrementaba el hábito tabáquico disminuía el nivel de actividad física que las personas realizaban.