
Todos sabemos que el tabaco es perjudicial para la salud del organismo, pero nos preguntamos qué sucede cuando no tengo el hábito de fumar, es decir, cuando no fumo cada día pero sí soy un fumador social y enciendo un cigarrillo en eventos, rodeado de amigos, quizá un fin de semana. ¿Es igual de nocivo que ser un fumador habitual?.
Para responder a este interrogante debemos saber que se considera fumador social a aquel que no fuma sólo, sino siempre que haya gente a su alrededor fumando y/o cuando se encuentra en un evento. También es un fumador social aquel que fuma siempre que le ofrecen un cigarrillo, aunque fumar no esté entre sus hábitos. El ambiente o las situaciones son disparadoras del consumo de tabaco.





Una vez más, una investigación adjudica efectos negativos al hábito de fumar. Esta vez, científicos de la Universidad de Navarra observaron un mayor riesgo de depresión entre las personas fumadoras.
Muchos adictos al tabaco intentan dejar de fumar utilizando todo tipo de métodos, algunos lo consiguen pero una gran mayoría no. La realidad es que se necesita fuerza de voluntad y en muchas ocasiones se tiene la fuerza de voluntad que se quiere, ya que en el fondo el vicio del tabaco absorbe y aunque por la boca salgan palabras como “quiero dejarlo”, “lo estoy intentando o “no puedo”, no existe comunión entre el deseo y los hechos.
