Cuando iniciamos un plan con el objetivo de perder peso, siempre pensamos en descansar adecuadamente, dormir bien y no dejar de lado los momentos de relajación.
Sabemos que el estrés se encuentra fuertemente vinculado al desarrollo de sobrepeso y obesidad, pero ¿por qué el estrés engorda?
La primer respuesta que obtendremos será que, ante la necesidad de descargar tensiones, el estrés nos lleva a comer más.
Sin embargo, un nuevo estudio señala que no sólo sentimos apetito constante cuando estamos estresados y una mayor atracción por consumir muchas calorías, sino que, la liberación de una hormona favorece la acumulación de grasa en la zona abdominal.



