
Con el cambio constante de temperaturas los virus están más a la expectativa que nuca. Un ejemplo de esta actividad son los constantes casos de diarreas y gastroenteritis acompañadas de fiebre que se están produciendo.
El riesgo que corre nuestro organismo en estos casos es alto, ya que la pérdida de líquidos es constante y debemos evitar que nos deshidratemos, pero tampoco podemos ingerir todo tipo de alimentos, ya que el sistema digestivo tiene que descansar y reponerse. Para conseguir esto debemos llevar a cabo una serie de medidas al respecto que mejorarán nuestro estado y acelerarán la recuperación.



