Mejor correr con las manos abiertas

Al correr, la postura de nuestro cuerpo resulta muy importante para favorecer el rendimiento físico, así como el desempeño durante la actividad, y no sólo resultan importantes las piernas, sino también, la parte superior de nuestro cuerpo. De hecho, las manos cobran gran importancia.
Cuando corremos, lo ideal es concentran todos los recursos del organismo para movilizarnos con eficiencia en el tren inferior, para ello, debemos reducir el esfuerzo en el tronco y sus extremidades. Por lo tanto, siempre es mejor correr con las manos abiertas, pues evitamos una contracción muscular que requiere sustratos en los brazos.



El frío, el viento y la calefacción resecan y dañan la epidermis. De hecho es un circulo vicioso: la calefacción elimina la poca humedad que hay en esta época del año y nos seca la piel. Y ésta, con el contacto con el frío exterior puede quedarse escamada y quebradiza.