
Y quien dice maratón también dice media maratón. La gente se suele tomar demasiado a la ligera estas distancias y lo que comienza como un reto puede acabar en lesiones o un castigo excesivo para el corazón.
Todo el mundo debería pasar por el médico para comprobar que está en perfecto estado físico para someter a su cuerpo a 21 o 42 kilómetros de carrera. Hablamos de algo muy serio, cualquier patología cardíaca no detectada puede acabar en tragedia si nos lanzamos a ciegas a correr tales distancias.
En algunos países incluso es obligatorio presentar un justificante médico antes de correr una media o una maratón, algo que es bastante lógico teniendo en cuenta el sobreesfuerzo al que nos vamos a someter.



