
Un accidente cerebrovascular (ACV) puede ser el inicio de una vida con dificultades y más aún si éste deja secuelas severas y discapacidades que disminuyen notablemente la calidad de vida de los afectados.
Como consecuencia de hábitos alimentarios inadecuados, sedentarismo, tabaquismo, obesidad y estrés, en la actualidad está aumentando significativamente la incidencia de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.



