
Las piernas son una de las partes que más nos cuesta trabajar a la hora de entrenar, ya que la mayoría de nosotros las solemos dejar de lado en las rutinas de entrenamiento, y si una semana no podemos ir todos los días al gimnasio las vamos dejando aparcadas sin apenas darnos cuenta. Pero cuando las entrenamos solemos tocar una serie de músculos principales de las mismas con los distintos ejercicios que llevamos a cabo. Dentro de los músculos que trabajamos y las zonas que entrenamos existen algunas que dejamos en un segundo plano, como sucede con la cara externa de los muslos. Por ello queremos destacar algunas maneras de trabajarlas de manera sencilla.
Las piernas están formadas por grupos musculares muy grandes y fuertes, ya que son una de las partes del cuerpo que más tensión soporta a lo largo de la jornada, ya que ellas están presentes en todos los desplazamientos y en casi todas las acciones que realizamos cuando estamos de pie. Por ello es importante que tengamos especial cuidado a la hora de trabajar esta parte del cuerpo, ya que las piernas deben mantener, al igual que el resto del cuerpo, una correlación entre todos los músculos que las forman, es decir, si unos los desarrollamos todos deben seguir el mismo desarrollo, y por ello la cara externa de los muslos debe estar en plenas condiciones.


Yo personalmente prefiero la pechuga de pollo, pero hay veces en que uno va al supermercado y no sabe si llevarse unos buenos filetes de pechuga o unos muslitos de pollo. La elección casi siempre depende de la comida en que los vayamos a incluir. Ambos tienen proteínas de alta calidad con un bajo aporte calórico, pero vemos las mayores diferencias entre ambos.

