
Los cítricos son alimentos que en esta época del año están presentes en nuestra dieta de manera habitual, ya que nos ayudan a mantener las defensas en perfectas condiciones. En su composición tienen diferentes sustancias como las vitaminas, en concreto la C, que ayuda a proteger nuestras células de los ataques externos. Pero no solo contienen estos nutrientes, sino que además nos aportan una sustancia llamada ácido cítrico que tiene una serie de efectos directos en nuestros dientes.
Durante muchos años la creencia popular era que la piel del limón servía de blanqueante para los dientes. Nada más lejos de la realidad, ya que de lo que realmente sirve es de debilitante de los dientes. Seguro que en más de una ocasión, después de haber consumido muchos cítricos notamos sensibilidad en los dientes, y es que se desencadena en los mismos una reacción química a causa del ácido que la fruta que nos hemos comido contiene.

La Vitamina C o Ácido Ascorbico puede presentarse en múltiples formatos y procedencias. Distinguimos las de tipo sintético, procedentes en su mayoría de derivados del petróleo y de ahí su bajo precio, y las de origen natural, procedentes en su mayor parte de frutas (principalmente cítricos) y verduras. La vitamina de origen sintético suele ser de baja calidad, presentan efectos secundarios derivados de los productos que las componen y presentan una baja efectividad.

