
Sin darnos cuenta el verano se ha ido y el otoño ya está aquí de nuevo. Después del calor, la ropa fresca y las largas horas de relax bajo el sol y dentro del agua, debemos pasar de nuevo a la rutina, la ropa normal y dejar de lado el sol. El otoño es una época de transición en la que el clima cambia y con él nuestro cuerpo para adaptarse a la nueva situación. Este cambio lo sufre la piel de gran manera, por ello queremos dar algunos consejos para evitar que este cambio sea demasiado traumático.
En otoño el frío entra en escena, y con él el uso de prendas de vestir más gruesas, al igual que en muchos lugares se procede al encendido de las calefacciones, lo que propicia que el ambiente sea mucho más seco y pueda afectar más a nuestra piel. Lo mismo sucede con la ropa, que al ser más gruesa muchas veces produce roces en nuestra piel y posibles problemas que debemos hacer frente como sea, y para ello la prevención es la mejor solución.











