
Que el deporte engancha es algo que muchos de nosotros tenemos en cuenta, y es que como hemos comentado en infinidad de ocasiones, realizar ejercicio hace que expulsemos endorfinas, la llamada hormona de la felicidad, algo que nos hace sentir muy bien y es la culpable de que asociemos deporte con bienestar. Hasta aquí todo bien, pero la cosa se pone más complicada cuando el deporte comienza a ser una obsesión y nos afecta de diferente modo.
La mayoría de los que asistimos al gimnasio lo hacemos para mantener un físico en buenas condiciones a la vez que conseguimos una salud de hierro que al fin y al cabo es lo que queremos. El problema reside en hacer del deporte y los entrenamientos nuestro modo de vida. Este paso puede ser más perjudicial para la salud que beneficioso.




