
Las aletas de tiburón se han venido utilizando en oriente desde hace siglos, pues son una fuente de proteínas, mucopolisacáridos (sustancias tipo gel que se encuentran en las células del cuerpo), calcio y fósforo. Su uso era meramente doméstico para realizar sopas.
Actualmente, y después de numerosos estudios, se ha descubierto que el cartílago de tiburón es algo más que un ingrediente sin más. Es un potente antiinflamatorio y analgésico, además de estimular el sistema inmunológico, y también es un potente inhibidor tumoral. Por lo que es muy recomendable su uso en todo tipo de dietas, pues su ingesta no presenta ninguna reacción adversa.



