
Cómo nunca hubiéramos visto hace unos 30 años atrás, hoy la mayoría de las personas cuentan con un móvil, un ordenador, conexión a internet y en algunos casos, otros dispositivos tecnológicos debido a la actividad laboral que llevan.
Si bien muchos avances tecnológicos colaboran con la salud y facilitan la vida diaria, el uso desmedido de éstos elementos en el ámbito cotidiano, puede dar origen efectos negativos sobre el organismo que aún, no son considerados.




