
Nuestro cuerpo está cargado de energía que influye sobremanera en nuestros biorritmos y funciones orgánicas. Es por esto que desde hace muchos años se ha venido utilizando la fuerza de los imanes para controlar esta energía y conseguir beneficios con ello.
Este uso de los imanes para mejorar el estado de nuestro cuerpo es lo que se conoce como terapia con imanes. Su finalidad es variar el voltaje de las células que han sufrido una modificación de la energía derivada de una enfermedad. La creación de un campo magnético mejora el riego sanguíneo y optimiza la oxigenación de los tejidos celulares.



