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Y llegó el último día del año 2012. Un día cualquiera más al que le dotamos de un gran significado. Día que supone el final de una etapa y el inicio de algo nuevo. Es hora de ser la mejor versión de ti mismo.

Junto con esto siempre llegan los famosos propósitos de año nuevo y un deseo de mejora y cambio para la siguiente etapa que nos espera. Pero sabemos que prácticamente casi nunca somos capaces de conseguir los propósitos que nos marcamos. ¿Por qué? Si realmente quieres cambiar, aquí tienes el cómo.

Hacer ejercicio, comer sano, dejar de fumar, estudiar y trabajar más, cambiar algunos hábitos de vida, etc. Son numerosos los propósitos que cada año nos proponemos, pero la gran mayoría de ellos requieren compromiso para que se hagan realidad.

El por qué prácticamente nunca tenemos éxito en conseguir los propósitos y afianzar esos cambios en nuestra vida tiene una argumentación psicológica muy válida. Existen investigaciones que estudian los cambios comportamentales de las personas.

Un referente en la comunidad científica sobre esta temática es el Dr.John Norcross, psicólogo e investigador de la Universidad Scranton, Pensilvania (EEUU). Su grupo de investigación han estudiado como funciona la mente con los propósitos de año nuevo.

¿Funcionan los propósitos de año nuevo?

La respuesta es sí, parece ser que sí pueden funcionar. En una investigación se dividieron 3 grupos de personas la semana previa al 31 de Diciembre. Los que no estaban interesados en realizar ningún cambio, los que si lo estaban pero querían hacerlo más adelante, no el día de año nuevo, y los que sí querían empezar los cambios desde el primer día.

Los propósitos más comunes fueron la pérdida de peso, empezar a hacer ejercicio y dejar de fumar. El primer grupo, el cual no quería hacer lo cambios el día de año nuevo, cuando hizo esos cambios, apenas el 50% ya había abandonado a las dos semanas y apenas había tenido éxito un 4% a los 6 meses.

Cuando miramos al grupo que sí quería comprometerse el día de año nuevo, tras dos semanas de seguimiento la tasa de éxito era del 71% y del 46% a los 6 meses. Esto significa que las personas que decidieron cambiar el día de año nuevo tenían 10 veces más posibilidades de tener éxito.

Si bien es cierto que en la vida real estos números no serían tan exactos porque los sujetos se podrían ver influidos por la metodología del estudio, la mejora que ocurrió fue significativa. Por ello ahora debemos hacernos dos preguntas:

¿Por qué hay más probabilidad de éxito con propósitos de año nuevo?

Si bien es cierto que es difícil determinar de forma precisa y científica por qué ocurre así, se piensa que es un momento que ayuda mucho a pararse, pensar y reflexionar. Está culturalmente mejor visto pronunciarte públicamente sobre esos cambios en este momento y eso supone que recibirás más ayuda.

Es importante poder mirarte a ti mismo y ver cuales son tus fortalezas y tus debilidades. De tener claro cuales son las prioridades, lo que realmente quieres mejorar, esos cambios necesarios en tu vida. Así como también el encontrar el equilibrio entre optimismo y realismo, necesitamos metas y objetivos reales. Establecer objetivos demasiado grandes no sería realista y acabará frustrándonos.

¿Y los que realmente tuvieron éxito a largo plazo?

¿Qué hicieron aquellos que realmente mejoraron y pudieron cambiar de verdad? Esta pregunta tiene más respaldo científico. Normalmente se piensa que los grandes cambios y el éxito están relacionados con grandes metas, motivación, fuerza de voluntad y autocontrol, pero…

Realmente deberíamos prestar más atención a pequeños objetivos antes que en grandes metas; en hacer los cosas más fáciles antes que una gran motivación; en monitorización personal antes que en el autocontrol.

La fuerza de voluntad no es algo estático que se tiene o no se tiene. Es algo que unas veces tenemos más y otras menos. No se puede decir que la gente que tiene obesidad sea por una falta de fuerza de voluntad, va mucho más allá.

No se trata de luchar de forma agresiva y radical contra cada problema o situación que tengamos, si no de minimizar en lo posible su impacto negativo. Existen investigaciones que nos dicen que si tenemos un paquetes de palomitas más grande, nos lo comeremos, por eso la clave está no en reprimir al 100% si no en escoger un tamaño menor para que el impacto sea menor.

Grábate esta frase

Utiliza tus momentos de gran fuerza de voluntad para prepararte contra los momentos de baja fuerza de voluntad. Esto te permitirá que cuando esos momentos de baja fuerza de voluntad lleguen, al estar preparado previamente, el impacto será mucho menor. Y aquí entra en juego la planificación.

Si por ejemplo quieres comer sano, prepara al inicio de la semana varias opciones de comidas saludables y guárdalas. Si llegas al final de la semana y no tienes ninguna opción saludable en se momento de baja fuerza de voluntad caerás en la tentación de forma estrepitosa, y no porque seas extremadamente débil, si no porque es prácticamente imposible luchar contra nuestra fisiología más primitiva.

Por ello, lo único que podemos hacer es ser inteligentes y modificar nuestra conducta. Nunca tendrás el 100% de poder mental para evitar todas las tentaciones que se te presenten porque el ser humano no está diseñado para que todas las decisiones de nuestra vida el cerebro racional predomine sobre nuestro cerebro primitivo (instintivo).

Sólo una cosa al mismo tiempo

Somos criaturas de hábito y para cambiar algo de nuestra vida tenemos que convertirlo en hábito. Pero para afianzar un hábito debemos repetir una acción a lo largo del tiempo hasta que nuestro comportamiento lo afiance y sea automático. Esto no ocurre cuando queremos afrontar varios cambios a la vez, por lo que recuerda, cuando construyas tu casa, haz una habitación en cada momento, no quieras cambiar varias cosas a la vez. Tampoco ocurre cuando ese nuevo comportamiento lo realizamos unas veces si y otras no, debe ser siempre.

Así que mira hacia tu pasado y selecciona de forma tangible qué es lo que quieres cambiar. Establece prioridades y mira hacia delante y piensa en quien realmente quieres ser. El cambio es posible. Mucha suerte y Feliz año nuevo!

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