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Nunca es tarde para empezar a hacer ejercicio: aunque hayas comenzado después de los 40, tu salud también se beneficia

Nunca es tarde para empezar a hacer ejercicio: aunque hayas comenzado después de los 40, tu salud también se beneficia
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"Es que ya, con mi edad, ¿cómo voy a empezar a hacer ejercicio? ¡Si ya no me sirve de nada!". Seguramente habréis escuchado esta frase en distintas ocasiones, y es que no entrar dentro de lo que consideramos "juventud" es una de las razones de mediana edad para no comenzar a hacer ejercicio o a llevar una vida más saludable.

Sin embargo, un estudio publicado este mismo mes asegura que las personas que han comenzado a ejercitarse a partir de los 40 años de edad pueden obtener los mismos beneficios físicos que los que comienzan a hacer ejercicio a una edad temprana. ¡Que la edad no sea una excusa para no ponerte en forma!

No importa cuándo empieces, si eres constante

El estudio, realizado sobre 315.000 estadounidenses de entre 50 y 71 años de edad, concluye que aquellas personas que comenzaron a practicar ejercicio a partir de los 40, habiendo sido personas sedentarias hasta entonces, podían obtener beneficios en su salud similares a aquellos que llevaban ejercitándose desde la juventud.

Entre estos beneficios podemos encontrar un menor riesgo de mortalidad, menos riesgo de sufrir patologías cardiovasculares y también un menor riesgo de padecer un cáncer.

Cómo comenzar a hacer ejercicio a partir de los 40

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Ya hemos visto que la edad no debería ser un impedimento para comenzar a ponernos en forma, pero ¿por dónde empezar si hasta ahora no habíamos practicado ningún deporte?

Comenzar con sesiones cortas de ejercicio cardiovascular, para acostumbrar a nuestro organismo a realizar un esfuerzo al que no está habituado, puede ser una buena idea. Salir a caminar a buen paso y comenzar a combinar caminata con carrera si nos ejercitamos al aire libre, o utilizar las diferentes máquinas de cardio del gimnasio si elegimos entrenar allí, nos ayudará a dar ese primer paso que necesitamos para empezar. Poco a poco, según vaya mejorando nuestra resistencia, podremos realizar sesiones más largas.

No debemos dejar de lado el entrenamiento de fuerza, básico para mantener una buena masa muscular y, especialmente en el caso de las mujeres que en esta edad se acercan a la menopausia, para mejorar su densidad ósea. Lo ideal en este caso es comenzar con la ayuda de un profesional del ejercicio que nos pueda enseñar la técnica correcta de los ejercicios para prevenir así posibles dolores o lesiones.

Las clases colectivas de los gimnasios son una opción estupenda para aquellas personas de mediana edad que, además de buscar mejorar su salud, también quieren socializar y pasar un rato divertido. Cualquier clase puede servirnos para movernos más en nuestro día a día: del zumba al body pump, lo más importante en este caso es que nos ayuden a crear una adherencia al ejercicio físico.

Por último, no podemos olvidar tampoco la mejora de la movilidad de las articulaciones, que nos proporcionará una mejor calidad de vida en los próximos años. Se puede practicar con ejercicios específicos o también a través de algunas disciplinas específicas como el Yoga o el Pilates.

Si comenzamos a ejercitarnos a una edad avanzada, lo más importante es que consigamos que esta actividad física pase a formar parte de nuestro día a día y que nos divirtamos en el proceso. Los beneficios para nuestra salud llegan solos.

Imágenes | Pexels

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