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Pierde peso sin jugar con tu salud

Pierde peso sin jugar con tu salud
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Siempre que nos planteamos el cambiar nuestra alimentación, ya sea para controlar o para perder nuestro peso, tenemos la tentación de hacerlo nosotros mismos sin ayuda. Somos seres autosuficientes en todos los aspectos de nuestra vida, y nos cuesta ceder el control a terceras personas para cualquier cosa. Lamentablemente, no es lo mismo hacer una pequeña chapuza en casa que hacerla en nuestro organismo.

A la hora de querer hacer una dieta, debemos tener en cuenta que el fin no justifica los medios. Que no podemos perder kilos a toda costa en una guerra en la que puede que perdamos algo más que peso: nuestra salud. Por eso hoy os proponemos una serie de consejos a tener en cuenta cuando queramos embarcarnos en la aventura que supone la dieta.

Consejos para perder peso de forma saludable

Consulta siempre con un profesional de la salud: Aunque las dietas son algo genéricas no todas nos convienen. Si queremos perder o controlar nuestro peso, debemos tener ayuda de un profesional que, tras comprobar nuestro peso y nuestra salud en general, nos preparará la dieta que mejor convenga a nuestras necesidades y circunstancias. Debemos tener en cuenta, sobre todo, las enfermedades que afecten directamente a nuestra alimentación (diabetes, intolerancias a la lactosa o al gluten...) al igual que las que dependen indirectamente de lo que comamos (hipertensión, anemia...). En estos casos consultad siempre con vuestro médico.

El ejercicio, con moderación: Hacer ejercicio diariamente como complemento a la dieta tiene unos beneficios, sin embargo no debemos excedernos al respecto. Hay que hacer sesiones acordes a nuestra condición física y a la fase de la dieta en la que nos encontremos. Si no solemos hacer ejercicio lo mejor es comenzar con cosas básicas (como ya os hemos mostrado) y continuar día a día aumentando los tiempos y dificultad. Esto siempre, a ser posible, con supervisión de un profesional.

Cumple con las comidas impuestas: Muchas veces llegamos tarde a casa o, simplemente, no tenemos tiempo de sentarnos a comer. Nuestra solución es bastante lógica: si no llegamos a comer, o no nos apetece, no comemos. Sin embargo esta mentalidad es muy peligrosa y puede derivar en trastornos de la alimentación tales como la anorexia o la bulimia. Hay que hacer siempre las comidas impuestas, sobre todo las importantes (desayuno, comida y cena).

Controla tu ritmo intestinal: Durante los primeros días de dieta, al cambiar nuestra alimentación, nuestro funcionamiento interno también cambia. Y eso incluye nuestra digestión. Hasta que nos habituemos a nuestra dieta, tenemos que estar pendientes a la hora de ir al baño. Si notamos que no vamos en tres días, o lo hacemos más de tres veces al día, deberíamos consultarlo con un profesional por si nuestra alimentación no fuera adecuada para nuestro metabolismo. Protocolo que debemos seguir si notamos alguna otra anomalía en nuestras deposiciones.

No te fíes de las “dietas milagro”: Nuestro cuerpo tiene su ritmo propio y cualquier alteración descontrolada puede ser desastroso. Si perdemos demasiado peso en un periodo corto de tiempo nos podremos encontrar con complicaciones y desequilibrios a nivel endocrino y metabólico que requerirán de asistencia médica.

Imagen | Universidad de Navarra

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