Todos los efectos que el estrés y la ansiedad pueden tener en tu ciclo menstrual
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Todos los efectos que el estrés y la ansiedad pueden tener en tu ciclo menstrual

El estrés y la ansiedad crónicos pueden provocar cambios en el ciclo menstrual de una mujer. Nuestro organismo funciona como un todo. Lo físico está unido a lo psicológico, siendo los diferentes mecanismos neurales los que desencadenan el conjunto de sucesos como la liberación hormonal, que terminan en algo físico como es el ciclo menstrual.

Por otra parte los picos de estrés agudo que se producen por un entrenamiento, un baño de agua fría o un ayuno intermitente, entre otros, ayudan a la regulación de dicho ciclo menstrual y disminución de algunos síntomas que se producen en él.

Es por ello importante distinguir estos dos tipos de episodios de estrés y ansiedad y su relación con el ciclo menstrual. El estrés crónico puede afectar negativamente a la salud a corto y largo plazo, mientras que el estrés agudo puede afectar de forma positiva.

A su vez existen diferentes eventos respecto a su gravedad tanto a nivel objetivo (lo que ocurre) como subjetivo (como nosotros concebimos que ocurre). Una situación de guerra que cursan algunos países como Palestina e Israel no se podría comparar a nivel objetivo con el estrés en un atasco o la ansiedad por una cita al día siguiente. Sin embargo a nivel subjetivo sí podrían llegar a equipararse en algunas personas.

Relación entre el estrés y la ansiedad con las hormonas reproductoras del ciclo menstrual

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El estrés activa diferentes hormonas como el cortisol y la corticotropina. Esas hormonas son nuestras aliadas ante una necesidad de huida o lucha, pero si los niveles permanecen anormales de forma continuada pueden suprimir a otras hormonas, como las reproductivas.

Esas hormonas reproductoras son las que se encargan de liberar el ovulo en cada ciclo, entre otras funciones. Si las hormonas del estrés suprimen a esas hormonas reproductoras podría dar como resultado la anovulación (no ovulación) o amenorrea (ausencia de menstruación).

En esta asociación influye el momento pico donde se ha producido mayor estrés. Si el episodio o el culmen del estrés y la ansiedad ocurren en la fase folicular (desde el sangrado hasta la ovulación o mitad o desde el día uno del ciclo hasta el día 14) afecta en mayor medida a la reproducción que si ocurre en la fase lútea (una vez pasada la ovulación hasta que termina el ciclo o desde el día 14 hasta el día previo al sangrado).

Es ahí donde podemos observar de forma directa como el estrés afecta a la ovulación si ocurre antes de la misma, pero no tanto una vez ya hemos ovulado. Es un dato vital para el éxito de la reproducción si queremos quedarnos embarazadas.

Relación entre el estrés y la ansiedad con la duración del ciclo menstrual

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El ciclo menstrual se conoce como eumenorrea y dura de forma general unos 28 días de media (desde 24 a 32 días). Ese ciclo puede acortarse (polimenorrea o menstruación muy frecuente) o alargarse (oligomenorrea: menstruación poco frecuente) por diferentes factores como la obesidad o el tema que nos ocupa: estrés y ansiedad.

Existen diferentes investigaciones sobre la relación entre la alteración de la duración del ciclo menstrual según el nivel de estrés y ansiedad. En ellos se ven como los trabajos de alto estrés se asocian con un acortamiento del ciclo menstrual, pudiendo aparecer los síntomas a corto plazo o incluso después de dos años.

En el apartado anterior hemos comentado las dos fases en las que se divide el ciclo menstrual (fase folicular y fase lútea) que quedan separadas por la ovulación. La duración de la fase lútea, la que va después de la ovulación suele ser menos susceptible a los cambios de duración por el estrés o la ansiedad. La fase folicular será por tanto la que puede cambiar en mayor medida su duración, haciendo el ciclo menstrual total más corto o más largo.

Relación entre el estrés y la ansiedad con todos los síntomas del dolor menstrual

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Cada mujer presenta diferente tolerancia al dolor, y cada ciclo menstrual para una misma mujer puede ocurrir sin ningún tipo de molestia o por el contrario, ser una menstruación dolorosa. La dismenorrea, como se le conoce a la menstruación dolorosa, se asocia con niveles altos de estrés en la vida o en el trabajo.

Si eres mujer en edad fértil puede que leyendo esto te venga a la cabeza algún episodio de tu vida donde el estrés y la ansiedad te afectaron en mayor medida, y en esos meses aparecieron dolores menstruales más fuertes.

Hemos descrito anteriormente como la fase folicular es el momento donde el estrés y la ansiedad pueden afectar en mayor medida a los diferentes factores del ciclo menstrual. En el caso del dolor menstrual también ocurre lo mismo, y aunque la fase folicular y la fase lútea son diferentes, la primera afecta a la segunda.

El síndrome premenstrual es el momento donde aparecen en mayor medida los síntomas emocionales y físicos: irritabilidad, cambios de humor, inflamación abdominal y aumento de la sensibilidad en los pechos, cansancio y fatiga, etc.

El estrés y la ansiedad que tengamos en las dos primeras semanas, contando el día uno el primer día de sangrado, afectará a los últimos días del ciclo, allá por los días 24 a 28 (siempre de forma general). Es en esos días donde puede aparecer ese síndrome premenstrual con sus síntomas en mayor o menor medida dependiendo de los episodios de estrés que hayamos cursado unas semanas antes.

El verdadero ciclo: el estrés y la ansiedad afectan al ciclo menstrual; el ciclo menstrual afecta al estrés y la ansiedad

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Es esta relación entre el estrés y la ansiedad respecto a los síntomas premenstruales la que más se puede notar por una misma, y por las personas que te rodean. Si comenzamos el ciclo menstrual estresadas y al final de ese ciclo menstrual uno de los síntomas emocionales que preceden al siguiente ciclo es la irritabilidad y el cambio de humor, se convertirá en un bucle infinito.

Lo mismo nos ocurre con otros muchos síntomas previos al sangrado que describen las mujeres en edad fértil. Cursan estrés y ansiedad durante el ciclo menstrual, y finalizan cada ciclo con un aumento de la sensibilidad, algunas con aislamiento social, dolores musculares y en las articulaciones, bochornos....

Es por ello que debemos disminuir el estrés y la ansiedad al mínimo durante todo el ciclo menstrual, especialmente desde el sangrado a la mitad del mismo, para así disminuir todos estos síntomas al final del mismo. Se convierte así en una retroalimentación positiva que poco a poco podrá aliviar los síntomas premenstruales.

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