Reflexología podal: ¿hay base científica detrás de esta terapia?

Dentro de la maraña de pseudoterapias o terapias alternativas que existen a día de hoy y se ofertan en algunas clínicas o centros, existe toda una rama dedicada a la curación con distintos tipos de masajes o simple contacto.

Desde la osteopatía hasta la acupuntura, todas están basadas, con diferencias en el enfoque, en la idea de que utilizando estas técnicas en principio sencillas y poco invasivas se pueden arreglar problemas de salud que van más allá del efecto directo del masaje o el contacto con los músculos y los huesos que manipulan.

Qué es exactamente la reflexología

Una rama dentro de este área es la llamada reflexología, que es muy habitual enfocada a los pies (de ahí la reflexología podal) pero también a las manos (palmar), la nariz (nasal) o las orejas (acupresión).

La teoría detrás de esta pseudoterapia asegura que masajeando y aplicando presión en determinados puntos de estas zonas de la piel se puede influir y por tanto curar problemas que afectan a otros órganos con los que supuestamente están conectados a través de canales de energía. Así, con la reflexología se podrían curar enfermedades como el asma, los dolores menstruales o las migrañas.

Así que los reflexólogos dan masajes y presionan en puntos concretos con la intención de que esto active esos canales de energía que supuestamente recorren nuestro cuerpo, estimule los órganos a tratar y estos liberen su capacidad de autocuración.

Ni base científica ni efecto más allá del placebo

Pero lo cierto es que toda esa pseudoterapia está basada en ideas que no tienen nada de científico, que no han podido demostrar que tengan ninguna base científica real y que tampoco han demostrado funcionar.

Los estudios y revisiones de estudios que se han hecho hasta ahora sobre la reflexología podal y de otros tipos para comprobar sus supuestos efectos han concluido que más allá de un efecto analgésico atribuible al efecto placebo, la reflexología no ha demostrado tener los efectos concretos que sus defensores y practicantes aseguran que tienen.

Los riesgos de la reflexología

Utiliza reflexología no parece en principio demasiado peligroso. Es verdad que no cura, pero tampoco hace daño. Sin embargo, sí que puede suponer dos riesgos concretos. Por un lado, que al recurrir a este tipo de falsa terapia, una persona con un problema de salud serio puede posponer el inicio del tratamiento real que necesita o incluso sustituirlo y abandonarlo una vez empezado.

Por otro lado, la reflexología está basada en un conocimiento completamente erróneo de cómo funciona el cuerpo humano, las enfermedades y la salud, lo cual puede llevar a la confusión y contribuir a la desinformación y la falta de conocimiento científico generalizados.

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