Tai Chi: aplicaciones prácticas para una vida saludable (y III)

En anteriores entradas hemos visto como podemos integrar conceptos del Tai Chi para nuestra práctica deportiva.

Hoy analizaremos como puede convertirse en una práctica saludable desde los parámetros de la cultura y la medicina occidental.


  • Mejora del equilibrio. El control de los movimientos amplios y encadenados a baja velocidad puede, por ejemplo, reducir el riesgo de caídas en personas de avanzada edad.

  • Flexibilidad. Al llevar las articulaciones al límite de su amplitud logramos aumentar la elasticidad de los tejidos blandos, preveniendo retracciones musculares.

  • Higiene cardiovascular. La contracción de la musculatura de forma lenta y rítmica facilita el retorno venoso.

  • Algunos estudios también informan de la reducción del dolor, el estrés y la ansiedad en personas saludables.

  • En personas con patologías, puede ser beneficioso en caso de intervenciones de bypass coronario, arritmias, víctimas de infartos, hipertensión, artritis y esclerosis múltiple.

  • En cualquier caso la aplicación de esta disciplina u otras prácticas deportivas como terapia a personas con problemas de salud debe ser tutelada por un profesional de la medicina.

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