Dieta equilibrada con alimentos de colores

Llevar una dieta equilibrada no es más que incluir alimentos varios en proporciones adecuadas y este sencillo hábito constituye un ingrediente principal para vivir con salud.

Sin embargo, este hábito tan simple a la vista suele resultar dificultoso para muchos, ya que incluir variedad de nutrientes para prevenir carencias y evitar excesos puede requerir el conocimiento de cada alimento y sus cualidades.

No obstante, existe una forma de asegurarnos una variedad de nutrientes en nuestra dieta sin necesidad de conocer en profundidad la composición de los alimentos, para ello, el único requisito es reconocer los colores y disfrutar de su combinación.

Muchas de las vitaminas que nosotros incluimos son, al mismo tiempo, pigmentos, y muchos de los nutrientes principales se caracterizan por un color determinado en los alimentos, por ello, reunir varios colores en un mismo plato nos garantiza una diversidad de nutrientes.

Si en una misma comida incluimos color rojo, verde y blanco, a través del tomate, lechuga y arroz, por ejemplo, estamos ante la presencia de carbohidratos, fibra, licopenos, vitamina C, minerales como hierro, sodio, potasio, magnesio y otros.

En cambio, si solo combinamos arroz con patata, ambos de color blanco, si bien incluimos minerales provenientes de la patata, el nutriente que predominará en nuestro plato es el carbohidrato.

Por lo tanto, una variedad de colores en nuestro plato no sólo nos gratificará visualmente, sino que colaborará con nuestra salud al garantizarnos nutrientes varios.

De allí que siempre se recomienda escoger vegetales de distinto tipo y color para preparar una ensalada y no preparar un plato únicamente de color rojo, pues estaríamos ante una abundante porción de licopeno y carotenos que pocos otros nutrientes nos ofrece.

Además de los nutrientes tradicionales, de diversos colores podemos obtener distintos fitonutrientes. Por ejemplo: del color azúl de las berenjenas, uvas o moras, puedes obtener el resveratrol, antocianinas y quercetina. Del color verde de las lechugas, espinacas, brócoli o melón podemos obtener isoflavonas, luteína y polifenoles. Del color amarillo del maíz podemos utilizar su luteína y zeaxantina. Del color naranja de la zanahoria, zapallo o toronja utilizamos sus carotenos.

Así podríamos enunciar una larga lista de nutrientes que contribuyen de manera diferente sobre la salud y muestran a nuestros ojos diversos colores.

Como podrán ver, además de divertirnos, podemos beneficiarnos con una dieta llena de colores y nutrientes.

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