Todo sobre la rodilla (XIV): Ejercicios para prevenir y tratar la condromalacia

Después de haber hablado sobre la condromalacia rotuliana, daremos ahora una serie de consejos sobre ejercicios que pueden servir para prevenir y tratar la condromalacia rotuliana. Es importante conocer qué ejercicios pueden ayudar y cuáles perjudican, puesto que que podemos no solo no aliviar el problema, sino empeorarlo.

Recordemos que “condromalacia” es un nombre en que está cayendo en desuso,aunque sigue siendo muy empleado. Nombres más utilizados en la actualidad son síndrome patelofemoral, síndrome femoropatelar o también se denomina “rodilla de corredor”, por ser muy frecuente en este tipo de deportistas. La condromalacia puede prevenirse y tratarse realizando ciertos ejercicios.

Lógicamente los ejercicios y medidas que os voy a proponer no son la panacea, y siempre existirá el riesgo de padecerla, o bien de que se requiera un tratamiento de otro tipo. El tratamiento farmacológico juega un papel importante, y debe estar presente. En algunos casos puede ser necesario tratamiento quirúrgico o cambio de actividad deportiva. Creo que es muy importante señalar que la recuperación de esta lesión, cuando ya está instaurada, es complicada, y suele dejar molestias.

En algunos casos se consigue la recuperación completa, pero es frecuente que queden secuelas, como dolor de intensidad variable. Por esto hago hincapié en el tratamiento desde fases muy iniciales, o bien en la prevención, para evitar que el problema pueda aparecer.

Utilizar rodillera


Existen rodilleras especificas para prevenir/tratar el síndrome del dolor patelofemoral (condromalacia). Estas rodilleras son de material tipo neopreno o similar con un orificio en el centro para la rótula. Hay estudios que demuestran que entrenar o realizar actividades cotidianas con este tipo de rodilleras ayudan a reducir el dolor y previenen ciertos tipos de lesiones por desgaste, como es el caso de la condromalacia.

Como digo antes, no es que estas rodilleras hagan desaparecer el problema, pero pueden ayudar a que aparezca más tarde o que lo haga con menor intensidad. Mi recomendación es utilizar la rodillera para entrenar (corredores, saltadores….) ante la más minima molestia, y utilizarla para otras actividades (caminar, subir y bajar escaleras…) si hay indicios de lesión.

Lógicamente nuestro médico o fisioterapeuta son los más indicados para recomendarnos qué rodillera utilizar, ya que cualquiera puede que no se ajuste a las características o actividad deportiva que realice la persona.

Ejercicio intenso pero que respete la rodilla


Cuando aparecen los primeros indicios de condromalacia (dolor inespecífico principalmente) es recomendable seguir entrenando la musculatura de las piernas, pero tener cuidado al entrenar la extensión de rodilla.

Los ejercicios en banco de cuádriceps y ejercicios de femorales deben hacerse de forma muy lenta, y con una amplitud muy baja, ya que el roce de la rótula al moverse es lo que puede agravar el problema. Estos ejercicios se deben realizar de forma muy controlada, cuidando la técnica y sin obsesionarse por aumentar el peso levantado.

Realizar este tipo de ejercicio de baja amplitud (10-15º de movimiento) pero manteniendo la contracción más tiempo ayudarán al entrenamiento de fuerza sin dañar las rodillas. Lógicamente va a ser más dificil conseguir mucho volumen muscular, pero es un precio que hay que pagar por no aumentar la gravedad de la lesión.

Ejercicio aeróbico


El evitar los movimientos amplios de rodilla dificulta pero no impide la realización de ejercicio aeróbico. Trabajo en bicicleta elíptica reduce el impacto, aunque puede no estar indicado si la condromalacia ya está instaurada.

En ese caso se puede optar por actividad terapéutica en piscina, realizando ejercicios de natación pero controlando la posición de las piernas (por ejemplo, sujetando un flotador entre las rodillas, lo cual evitará que se flexionen, realizando todo el impuslo con brazos y pies). Este es solo un ejemplo, ya que en piscina, asesorados por un monitor, se pueden realizar muchos más ejercicios.

En fases iniciales también se puede realizar bicicleta estática, aunque habrá que aumentar la altura del sillín, para que al pedalear las rodillas flexionen un poco menos. Siempre es saludable seguir realizando ejercicio, pero hay que tener en cuenta que es una patología muy frecuente a la vez que dañina, por lo que ponerse en manos del médico y fisioterapeuta desde el primer momento ayudará a minimizar el impacto de los daños.

Imagen | Skelastic
Más información | efdeportes

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