Varios expertos en limpieza recomiendan: “el vinagre y el bicarbonato son mano de santo para lavar las sábanas. Pero aún hay algo mejor si son sábanas blancas”

Annie Spratt
  • Paula Seitón, Pía Nieto, Gastón Williams y Cris, de Brilla y Cocina, sustituyen el suavizante por vinagre y refuerzan el lavado con bicarbonato o percarbonato

  • Para la higiene y la alergia a los ácaros, lo que respaldan los estudios y las guías sanitarias es la temperatura de lavado, 60 °C

Redacción Vitónica

Editor

Con los lavados, los restos de detergente y de suavizante comercial pueden dejar las sábanas sin su blancura y con cierto olor a humedad, y varios perfiles de limpieza y orden del hogar en Instagram proponen la misma salida: vinagre en lugar de suavizante y bicarbonato o percarbonato en el tambor. Según recoge Cosas de Casa, de Lecturas, cada uno aporta una pieza de la receta, y conviene separar lo que cuentan de lo que se sabe sobre higiene, porque una sábana que huele a limpio no es necesariamente una sábana sin ácaros.

Paula Seitón reparte los productos por la lavadora: "Para eliminar los olores, echo unos 30 gramos de bicarbonato en el tambor. Para suavizarlas, me ayudo de vinagre de limpieza en el cajón del suavizante", explica. Con su detergente habitual, programa una hora a 40 °C. Lo que cuenta en su cuenta de Instagram lo recogió Directo al Paladar el 23 de enero de 2026: que las lava los domingos, que no mezcla los dos productos directamente y que prefiere lavados templados, con agua caliente solo para casos puntuales.

Para las blancas que han virado a gris, Pía Nieto elige el percarbonato por su efecto blanqueante. Su mezcla es "el detergente junto con el percarbonato o bicarbonato y vinagre en lugar de suavizante", señala. Antes de meterlas en el tambor hay que extenderlas: "Extendemos las sábanas por ambas caras para ver si tienen manchas", advierte, con atención a las fundas de almohada, donde se acumulan restos de rímel, cremas y tratamientos capilares, y a la carga, que debe ser media: "el brazo entra y sale con facilidad", dice.

Gastón Williams piensa en el sudor de las noches de calor: "Cambia las sábanas una vez por semana o cada 4 o 5 días si transpiras de noche", recomienda, y suma "media taza de bicarbonato en el lavado para neutralizar olores y potenciar el jabón", con agua caliente siempre que la etiqueta del tejido lo permita. Con el cambio de ropa de cama aprovecha para airear y aspirar el colchón, "para remover suciedad y ácaros", y para lavar las almohadas de vez en cuando con un centrifugado suave de 800 revoluciones, así conservan su forma.

Cris defiende el vinagre: "Ayuda a eliminar los restos de detergente y suavizante que se van acumulando en los tejidos con los lavados", explica, y aclara que "el vinagre no deja olor en la ropa una vez terminado el lavado". Paula y Cris coinciden además en secarlas al aire libre para evitar los olores a humedad.

La parte de higiene empieza por la frecuencia. Vitónica recogió el 1 de julio de 2024 el consejo de la doctora Lindsay Browning, psicóloga y neurocientífica experta en sueño: lavarlas una vez por semana o, como máximo, cada dos semanas, porque los ácaros pueden alimentarse de las células muertas de la piel y proliferar en la ropa de cama. La organización de consumidores británica Which? lo repetía en marzo de 2026: sábanas, fundas de almohada y fundas de edredón, una vez por semana para la mayoría de las personas.

Sobre usar bicarbonato y vinagre a la vez hay una advertencia. El ingeniero químico Diego Fernández dijo en su Instagram, a propósito de limpiar la lavadora, que combinarlos es "mezclar a Superman con la kryptonita: se anulan entre ellos", porque uno es ácido y el otro básico y la espuma es dióxido de carbono, no suciedad que se desprende. Lo recogió Xataka Home el 28 de mayo de 2026. Paula Seitón los mantiene separados: bicarbonato al tambor y vinagre al cajón del suavizante.

La misma nota avisa de que los ácidos usados con mucha frecuencia o en grandes cantidades pueden dañar juntas, gomas y retenes de la lavadora, por lo que aconseja usar el vinagre con cuidado.

Donde más se separan las rutinas de las redes y la evidencia es en la temperatura. Consumer reseñó en mayo de 2007 un estudio surcoreano presentado en el congreso de la Sociedad Estadounidense de Enfermedades Torácicas: a 30 y a 40 °C se eliminó solo entre el 6,2% y el 6,5% de los ácaros del polvo de la ropa, y a 60 °C todos. Con esas cifras, el programa de 40 °C de Paula Seitón no es el que acaba con los ácaros.

Which? aplica la misma lógica: 60 °C para la mayoría de los tejidos, porque las temperaturas más bajas pueden no eliminar todas las bacterias ni el sudor con la misma eficacia.

Para quien es sensible a los alérgenos o tiene asma, Which? añade que lavar la ropa de cama más de una vez por semana a 60 °C o más puede ayudar a aliviar los síntomas, y recuerda que Allergy UK, la organización británica de alergias, sugiere fundas barrera antiácaros. En un folleto del Gobierno Vasco con recomendaciones para la alergia a los ácaros se aconseja lavar la ropa de cama a 60 grados y tenderla al sol, el mismo secado al aire libre que Paula y Cris usan contra el olor a humedad. Son pautas generales: quien tenga asma o alergia diagnosticada debe seguir lo que le indique su médico.

Antes de subir el programa, la etiqueta manda, y la propia Which? marca excepciones: las sábanas de seda se lavan a 30 °C con detergente suave.

Foto | Annie Spratt

Ver todos los comentarios en https://www.vitonica.com

VER 0 Comentario
↑