
El entrenador José Barcía recuerda que mantenerse activo no consiste únicamente en caminar: los ejercicios de fuerza y coordinación también son fundamentales para conservar la autonomía con los años
Mantenerse activo a nivel físico es cada vez más importante a medida que cumplimos años, sobre todo si buscamos conservar nuestra movilidad e independencia. Sin embargo, no siempre necesitamos grandes entrenamientos para empezar a mejorar nuestros hábitos, ya que incorporar pequeños momentos de actividad durante el día puede ayudarnos a reducir el sedentarismo y mantener una mejor condición física.
José Barcía, entrenador personal y miembro de Campus Training, explica en una entrevista publicada en La Razón que uno de los retos principales del envejecimiento es combatir la pérdida progresiva de masa muscular, una situación conocida como sarcopenia. Para ello, considera fundamental combinar el ejercicio cardiovascular con actividades que desarrollen la fuerza, el equilibrio y la coordinación.
Cuatro hábitos sencillos para mantenerse activo después de los 50
Entre sus recomendaciones se encuentran caminar al menos 20 minutos diarios, utilizar las escaleras en lugar del ascensor, realizar estiramientos suaves al levantarnos o antes de acostarnos y practicar ejercicios de equilibrio. De hecho, este último hábito puede ser tan sencillo como permanecer unos segundos sobre un pie (siempre que podamos hacerlo con seguridad y tengamos algún apoyo cerca).
Estas actividades permiten introducir movimiento en nuestra rutina, pero lo cierto es que no deberían sustituir por completo al entrenamiento de fuerza. Así, trabajar los principales grupos musculares mediante ejercicios adaptados a nuestras capacidades ayuda a preservar la musculatura, algo especialmente relevante a medida que envejecemos y aumenta el riesgo de perder fuerza y movilidad.
En línea con esto, la Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos acumulen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, además de realizar ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos veces por semana. Además, a partir de los 65 años también aconseja incorporar actividades que trabajen específicamente el equilibrio y la fuerza funcional.
Por tanto, caminar veinte minutos puede ser un buen punto de partida, sobre todo entre aquellos que llevan tiempo sin realizar ejercicio. De esta forma, la clave consiste en aumentar de manera progresiva nuestra actividad a la vez que combinamos estos hábitos con un entrenamiento adaptado que busca mejorar nuestra salud actual y conservar la autonomía durante más años.
Foto | Canva
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