Antonio de Dios, psicólogo: "La ansiedad no siempre avisa con una crisis. Muchas veces se cuela en cosas tan pequeñas que ni las registras y llevan contigo media vida"

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De mover la pierna debajo de la mesa a levantarte con dolor de mandíbula, el contexto ayuda a entender qué hay detrás de esos gestos

Redacción Vitónica

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La pierna lleva un rato moviéndose debajo de la mesa pero no te has dado ni cuenta. Parece algo natural, pero puede estar escondiendo una situación de preocupación o ansiedad sin que te hayas percatado de ello.

El psicólogo Antonio de Dios explica cómo estos pequeños gestos que pasan desapercibidos pueden esconder más cosas de las que pensamos, como una situación de estrés o ansiedad: “La ansiedad no siempre avisa con una crisis. Muchas veces se cuela en cosas tan pequeñas que ni las registras”.

Los gestos que repetimos

Además de mover la pierna, el psicólogo pone el ejemplo de morderse los labios, las uñas o jugar con nuestro pelo cuando algo nos pone nerviosos.

“Son comportamientos completamente automáticos”, explica. De Dios los describe como una forma de descargar tensión y se detiene en algo fácil de pasar por alto: cuando llevamos años haciendo lo mismo, podemos acabar pensando que forma parte de nuestra manera de ser cuando la realidad puede ser diferente.

Hay una pista concreta que puede ser de mucha ayuda: fijarse en cuándo aparece el gesto. Quizá te muerdes las uñas sobre todo cuando tienes una conversación difícil por delante, o te descubres haciéndolo también en un día tranquilo. Morderte las uñas, por sí solo, dice poco sobre cómo te encuentras pero en qué situaciones o momentos lo haces puede darte alguna pista.

Despertar con la mandíbula dolorida

Hay un ejemplo que se nota cuando el gesto ya ha pasado. El psicólogo habla de quienes aprietan tanto la mandíbula mientras duermen que se levantan con dolor. Apretar o rechinar los dientes, de día o de noche, es lo que se conoce como bruxismo y cuando este hábito se mantiene los principales afectos son nuestros dientes.

Si el dolor se repite al despertar, merece la pena comentarlo con el dentista para que pueda buscar desgaste del esmalte o zonas dolorosas. Entre los factores que pueden intervenir están el estrés, el consumo de cafeína y algunos medicamentos.

El psicólogo también menciona las ganas de ir al baño a cada rato. Si empiezas a levantarte por la noche para orinar más de lo habitual y el cambio se mantiene, coméntalo con tu médico. Con otros gestos, como morderte las uñas, puedes empezar por fijarte en qué estaba pasando justo antes. A lo mejor descubres que te pasa sobre todo mientras ensayas mentalmente esa conversación que llevas días aplazando.

Foto | Antonio de Dios

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