Por qué implantar la tercera hora de Educación Física en los colegios es algo más necesario de lo que parece

La mayoría de niños y los adolescentes pasan un tercio del día durmiendo, otro tercio en el centro escolar y el tercio restante comiendo, estudiando y en otras tareas sedentarias. Los colegios e institutos son lugares perfectos para aumentar la cantidad de actividad física y para intentar que sean atraídos por la práctica de algún deporte. En muchas comunidades autónomas ya han instalado una tercera hora de Educación Física en niños, y está ampliándose poco a poco a adolescentes. ¿Por qué es importante aumentar el tiempo de actividad física en las jornadas escolares?

Centros educativos como únicos lugares de actividad física

Tras haber pasado por la pandemia de Covid-19 muchas personas han descubierto que el ejercicio físico es vital, tanto para mantenernos saludables como para afrontar alguna enfermedad. Sin embargo, la mayoría de niños y adolescentes aún no han pasado de ser sedentarios a activos.

La Educación Física es una de esas asignaturas que para algunos ya tiene suficiente carga lectiva, pero para otros debería estar presente al menos una hora cada día. Con este objetivo surgió el movimiento "una hora de Educación Física al día".

Más horas de Educación Física a la semana

En comunidades autónomas como Madrid ya han notificado que la tercera hora de Educación Física llegará a la ESO entre este curso y el siguiente. Muchas comunidades ya hicieron lo mismo en los colegios de primaria. Por tanto, el movimiento de "una hora de Educación Física al día" poco a poco va calando.

Si analizamos una hora de Educación Física podremos ver como apenas un tercio de la sesión (unos 20 minutos) se realiza de forma activa. El resto se esfuma entre iniciar la sesión y explicaciones. La verdadera razón de aumentar el número de horas es que el alumno aprenda a ser responsable de su salud, condición física y bienestar.

Las clases por sí mismas no son suficientes para promover beneficios saludables, pero serán la puerta que haga descubrir a los alumnos el gusto por el deporte, a la vez que aprenden herramientas para poder utilizarlas en su tiempo libre.

Más actividad física en los recreos

Los recreos son otra de las ventanas de tiempo que ya son utilizadas en muchos centros escolares para practicar deporte. Este tiempo de descanso entre clases puede hacer que el alumno alcance hasta el 40% de la cantidad de minutos de actividad que se recomiendan al día.

Actividades como campeonatos de algún deporte, o habilitar un espacio de juego hacen que los niños y adolescentes se muevan durante ese tiempo. Algo tan sencillo que incitar al juego libre o añadir en el patio estructuras novedosas como recorridos de agilidad harán por sí mismas que los alumnos innoven.

Otras estrategias para aumentar el movimiento

Una de las estrategias cada vez más utilizadas es introducir descansos activos en los cambios de clase. Esos minutos en los que pasamos de una asignatura a otra pueden servir como tiempo donde ejecutar un trabajo de alta intensidad dentro del mismo aula.

Muchos investigadores ya lo han hecho y han conseguido beneficios cognitivos en el alumno en la hora siguiente. Veremos este apartado en los siguientes beneficios que tendría implementar una hora de Educación Física cada día.

Además, es necesario romper con el sedentarismo cada cierto tiempo ya que en días sin actividad física los niños y adolescentes pueden pasar casi la totalidad del día sin movimiento. Las consecuencias para la salud a medio y largo plazo son nefastas.

Existen muchas otras estrategias como la Milla Diaria que consiste en que cada día los alumnos salgan del aula para recorrer una milla (1,6km). El objetivo final es aumentar la cantidad de actividad física y disminuir el sedentarismo, a la vez que promovemos el gusto por la práctica deportiva.

Beneficios de una hora diaria de Educación Física

Aumentar el número de horas de Educación Física promovería pequeños cambios en la capacidad cardiorrespiratoria, fuerza muscular y agilidad, según una revisión sistemática. Al añadir horas extras a la semana de Educación Físicas los niños y adolescentes alcanzarían las recomendaciones de actividad física de la Organización Mundial de la Salud.

Muchos padres y personal académico piensan que al aumentar las horas de Educación Física se vería disminuido el rendimiento académico en otras áreas. Lo que ocurre es todo lo contrario, ya que la actividad física mejora el rendimiento académico tanto de forma inmediata como a largo plazo.

Realizar movimientos de todo tipo desde que somos pequeños aumenta la calidad de nuestras conexiones motoras. Puede verse fácilmente la diferencia entre personas que han sido activas en las primeras etapas de su vida y las que no.

Deportistas de élite como Rafael Nadal practicaban diferentes deportes desde pequeño. Eso hace que sus esquema motores sean de mucha calidad y su coordinación sea precisa. Los niños que no lanzan, saltan, trepan... en su etapa adulta mostrarán problemas coordinativos.

Puede pasar desapercibido, pero es un detalle primordial porque cuando practicamos un deporte nos gusta hacerlo bien. Un mal desarrollo motor de pequeños puede hacer que no disfrutemos de la práctica deportiva porque no se nos da bien.

Conclusión: más actividad física, como sea

Los cambios en las leyes educativas no son fáciles, más aún cuando hay que eliminar horas lectivas de otras materias para situar la Educación Física en su lugar. Sea como fuere, la actividad física es fundamental en todas las etapas de la vida, pero lo es aún más en nuestra niñez y adolescencia.

Lo ideal es que, hasta que su aumente ese tiempo de actividad física en los centros escolares, se aproveche el tiempo libre por las tardes para disfrutar del ejercicio físico. La salud física, la salud mental y el rendimiento académico serán mejores si practicas ejercicio físico.

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Imágenes | Unsplash

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