
El investigador de las zonas azules señala que las poblaciones más longevas suelen cenar temprano y comenzar el día con desayunos abundantes, salados y ricos en alimentos vegetales
La alimentación ocupa un lugar importante entre los hábitos de las personas que alcanzan edades avanzadas, pero no todo depende de lo que ponemos en el plato. Dan Buettner, investigador conocido por estudiar las denominadas zonas azules, también pone el foco sobre los horarios de las comidas y una costumbre que muchas personas mantienen casi sin querer: la duración del ayuno nocturno.
El investigador explicó durante una entrevista en el podcast ZOE Science & Nutrition por qué el debate sobre el ayuno intermitente continúa abierto. Dijo que, aunque una buena parte de los datos apuntan a un descanso nocturno de al menos 12 horas entre comida y comida, no hace falta recurrir a las versiones más restrictivas de esa práctica.
Cenar temprano y desayunar bien: dos costumbres de las zonas azules
Buettner defiende que lo ideal es que, si una persona cena a las ocho de la tarde, no desayune hasta las ocho de la mañana del día siguiente si quiere completar un ciclo de 12 horas. También habló de intervalos de 14 horas, pero reconoce que existen discusiones sobre la duración ideal y los distintos beneficios que pueden atribuirse al ayuno.
Si observamos qué comen los habitantes de algunas regiones tras terminar el descanso nocturno, aparecen otros detalles interesantes. Buettner destaca combinaciones saladas basadas principalmente en alimentos vegetales frente a los desayunos occidentales habituales, y esa idea nos lleva a zonas como Costa Rica en las que combinar arroz, frijoles y aguacate es parte de su cultura.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que cada lugar tiene su distribución de comidas. Buettner describe los desayunos de Loma Linda, California, como "desayunos abundantes que pueden realizarse alrededor de las diez de la mañana". Los horarios varían según la población y las observaciones demuestran que lo que sí se mantiene es una tendencia a evitar cenas copiosas y picoteo entre horas.
Sea como fuere, estos hábitos no demuestran que ayunar 12 horas sea suficiente para vivir más años. La actividad física y el entorno también intervienen en el envejecimiento saludable, así que las observaciones de Buettner se centran más en prestar atención a los horarios y la calidad de la dieta que en establecer una duración obligatoria para el ayuno.
Foto | The Dan Buettner Podcast
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