Álvaro Puche, entrenador: "A partir de los 60 años, dos o tres sesiones de fuerza para piernas, glúteos y core pueden prevenir muchos problemas, pero importa el resto de la semana"

Entrenamiento 60 Anos

El especialista recomienda trabajar los grandes grupos musculares para mantener la autonomía, aunque recuerda que entrenar es solo una parte de un estilo de vida saludable

Redacción Vitónica

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Damos por hecho que cumplir 60 años implica perder fuerza, movilidad o capacidad para realizar actividades cotidianas, pero el sedentarismo es mucho más peligroso que el envejecimiento. Por eso, mantener los músculos activos gana importancia cuando buscamos conservar nuestra autonomía durante más tiempo mientras combatimos los achaques de hacernos mayores.

El entrenador Álvaro Puche, autor de Entrenamiento de fuerza para personas mayores, explica en una entrevista publicada en Telva que atribuímos muchas molestias a la edad sin prestar atención al estilo de vida. De esta forma, Puche asegura que incorporar dos o tres sesiones semanales de entrenamiento de fuerza marcan la diferencia al ayudar a prevenir problemas relacionados con la pérdida de capacidad física.

Dos o tres sesiones de fuerza que trabajen los grandes grupos musculares

Su recomendación se centra en piernas, glúteos y musculatura central del cuerpo sin necesidad de pasar largas horas en el gimnasio. Habla de ejercicios como sentadillas, levantarse y sentarse en una silla o realizar movimientos de empuje para trabajar varios músculos de forma simultánea y asegura que lo ideal es adaptar la dificultad a las capacidades de cada persona mientras se aumenta el esfuerzo de forma progresiva.

La visión del propio Puche coincide con las recomendaciones de actividad física de la Organización Mundial de la Salud que aconsejan trabajar los principales grupos musculares al menos dos días por semana. En este escenario, el entrenamiento de fuerza contribuye a conservar la musculatura y mejorar la capacidad funcional sin olvidar que no garantiza por sí solo la prevención de enfermedades.

Si seguimos sus consejos, utilizaríamos una pequeña parte de nuestro tiempo para aprovechar las bondades de dos o tres sesiones semanales de ejercicio. Así, si cada sesión dura 50 minutos, todavía quedan muchas horas del día o la semana libres, y esa dedicación sumada a una alimentación cuidada, un buen descanso y movimiento cotidiano marcan la diferencia a medida que cumplimos años.

Todo eso provoca que el entrenador insista en mirar más allá del trabajo con pesas y pone el foco sobre caminar de forma regular, evitar pasar muchas horas sentados y priorizar una alimentación adecuada para complementar los beneficios del entrenamiento. A partir de los 60 años, el objetivo pasa por construir una rutina sostenible que nos permita seguir realizando nuestras actividades con independencia.

Foto | Canva

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